jueves, 30 de julio de 2015

Microficción 43

   Ella apareció con un raro peinado azul, después de haber cruzado por el laberinto de los filósofos perdidos.
  Sus dioses eran simples y livianos y la carretera de su imaginación todavía estaba por construirse.

   Las locuras y los gritos habían quedado atrás, al igual que el gorgoteo repugnante del maligno director del hospicio…

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