viernes, 2 de julio de 2021

Una foca en el desierto

Menos activo, pero siempre haciendo cosas 



Pensamientos de Pandemia

 


Máquinas Mortales

 (Mortal Engines, Christian Rivers, Nueva Zelanda, 2018)



Una gran producción de la mano de Peter Jackson (El Señor de los anillos), impactante visualmente, pero que no tiene un gran guión, ni una historia muy interesante, a pesar de que está inspirada en una saga de libros que ha dado que hablar. La premisa es un poco tirada de los pelos: en un mundo post apocalíptico, las ciudades andan sobre ruedas y van “comiendo” a las más chicas para sobrevivir. Como metáfora es interesante, pero en el film, no lo es tanto, y la historia se va haciendo previsible a medida que pasan los minutos. Un par de muertes y unas cuantas explosiones no logran darle el dramatismo necesario y sólo queda un film para entretener a espectadores sub-13 tal vez.

Floja.

Link

 (Link, Richard Franklin, Uk, 1986)




Un zoólogo profesor de universidad, contrata a una de sus estudiantes para que lo ayude en su alejada mansión, con un estudio que está realizando sobre la inteligencia de los primates. Dichos primates viven con él, y el más sobresaliente es Link, que comenzará a comportarse de manera muy particular cuando la joven comience a interactuar con ellos, y mucho más cuando ella se quede sola al desaparecer el profesor.

Película olvidada por muchos y que merece un mejor reconocimiento, ya que tiene muy buenas escenas y la performance de Link es sorprendente. En tiempos que no había CGI y pantallas verdes, lo realizado por los primates y el entrenador es destacable.

Con un bajo presupuesto, este tipo de películas de terror animal, fueron muy populares en esas décadas, y esta producción tan simple mejora con el paso de los minutos, y es una gran oportunidad para ver a Elizabeth Shue en uno de sus primeros papeles.

Recomendable.

El nombre de la rosa

 (Der Name der Rose/ Le nom de la rose, Jean-Jacques Annaud, Alemania del Oeste (RFA), 1986)



Un monje franciscano y ex inquisidor, llega a una badía benedictina junto a su joven ayudante para esclarecer una muerte ocurrida en situaciones extrañas, atribuidas a la presencia del maligno. Durante la investigación, se producen otras muertes y llega al lugar la santa inquisición.

Gran film basado en la obra de Umberto Eco, y que fue adaptada de una gran manera al cine. Ambientes oscuros, superstición, el poder de la iglesia, el papel de la mujer en este contexto, la ignorancia de los campesinos, todo está puesto de manera perfecta para lograr un film que no ha sentido el paso del tiempo.

Excelentes las interpretaciones de todo el reparto, en el que se luce Sean Connery como un minucioso Sherlock Holmes, y un joven Christian Slater que iniciaba su carrera.

Imperdible, sin dudas uno de los mejores films de los 80´s.

Vidas al límite

 (Bringing out the dead, Martin Scorsese, 1999)




Alucinada, delirante y terrible producción de Scorsese que no fue bien recibida en esos años pero que es excelente. Un paramédico del servicio de emergencias de Nueva York, alienado, estresado por la dureza del trabajo, la soledad, enfrenta todas las noches situaciones límites al lado de muy particulares compañeros, que en algunos casos le causan más problemas. En este contexto comienza a tener alucinaciones, y sólo el encuentro con la hija de un paciente, parece darle una esperanza.

Con algunas imágenes que recuerdan a la gran Taxi Driver, la cámara de Scorsese recorre una oscura y marginal Nueva York, muy alejada del sueño americano, donde la sordidez, y la miseria se apoderan de las calles. Con toques de humor negro, el guión pertenece a Paul Schrader, un referente a la hora de retratar personajes oscuros y atormentados.

Encabezan el reparto Nicolas Cage, ideal en esta ocasión, y Patricia Arquette interpretando a una ex adicta y posible redención del protagonista.

Highlander, el último inmortal

 (Highlander, Russell Mulcahy, U.K, 1986)




Un clásico de la década que generó varias secuelas y una serie. Una raza de inmortales que vive oculta entre los hombres y debe pelear entre sí hasta que sí hasta que sólo quede uno fue un gran éxito. La carismática actuación de Sean Connery, que se roba la película, junto al ascendente Christopher Lambert, conformaron una gran pareja cinematográfica de maestro/alumno como pocas. Si a esto le sumamos una gran fotografía, imágenes video-cliperas y la música de Queen, ¿Cómo podría fallar?? No falló, como dije antes fue un boom e infaltable en las estanterías de los VHS, pero en estos tiempos de pandemia volví a verla, y… comprobé nuevamente que el tiempo es tirano… Que torpes son algunas peleas, que mala las actuaciones, que guion poco consistente en la relativa época actual que representa el film, personajes caricaturizados groseramente, y ni hablar de las miradas que pretender ser serias de Lambert, que le hacen parece que tiene algún problema de miopía…

Pero bueno, si dejamos estas cosas a un costado, la película todavía tiene algo de su magia y se deja ver, pero… ¡Qué lejos quedaron los 80`s!