lunes, 26 de julio de 2010

Microficción 1

A fuerza de martillo y cincel, la fauna andina tenía la endemoniada costumbre, de embestir con sus pezuñas la trilogía del umbral sin sentido y los latidos del ventrílocuo mudo, sin importarles la mueca que enseñaban los labios de la Mona Lisa.

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