jueves, 26 de enero de 2012

Microficción 32

La muchacha tenía el cabello iluminado y la sangre como hielo. Especuló con que los límites de la recta no son reales y las apariencias son escalonadas.

Canción por canción, el secreto florece sensible en el silencio…- pensó.

Añorando ciertos sucesos, maldijo a los cielos perpetuos y se condenó eternamente.


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