jueves, 8 de septiembre de 2011

Microficción 27

Nunca es demasiado tarde para que una fotografía nos inmortalice o que un hombre lobo pueda recibir algo de luz y calor, sobre todo cuando la ilusión de prolongar la existencia es real y la mirada de una chica Bond nos dice que será nuestra novia hasta el fin de los días.

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