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miércoles, 28 de octubre de 2026

El Hombre de la Noche

 



   En el pueblo había una hora que no pertenecía a nadie.

   Era la hora que comenzaba cuando el último reloj de la iglesia daba las tres, por esa razón, los adultos cerraban las ventanas unos minutos antes.

   Los perros dejaban de ladrar, las madres apagaban las luces de las habitaciones y se quedaban unos segundos junto a las camas, contemplando a sus hijos como si quisieran asegurarse de que seguían siendo ellos mismos. Después se marchaban. Y entonces llegaba el Hombre de la Noche…

   Nadie lo había visto entrar jamás. Simplemente aparecía. Caminaba despacio por las calles mojadas, bajo una lluvia que parecía caer únicamente sobre él. Vestía un abrigo negro demasiado largo y llevaba una pequeña caja de madera entre las manos.

   Nunca llamaba a las puertas, nunca miraba hacia las ventanas, pero los niños sabían cuándo había llegado. Lo sabían porque, justo antes de dormirse, escuchaban tres golpes.

   Uno. Dos. Tres. Y después una voz.

   —No tengas miedo.

   Aunque todos sabían que aquello era precisamente lo que debían temer.

   Elsa tenía nueve años cuando lo vio por primera vez. Aquella noche había dejado la ventana abierta. Su madre se había enojado. Le dijo que la cerrara. Elsa obedeció. Pero no completamente. Dejó una rendija. Lo suficiente para mirar. A las tres menos cinco, la calle estaba vacía. A las tres en punto, apareció.

   Primero vio la sombra.  Después los zapatos. Después el abrigo. El Hombre caminaba lentamente por el centro de la calle. La caja descansaba contra su pecho.

   Elsa contuvo la respiración. El Hombre se detuvo frente a su casa, no levantó la cabeza, no miró la ventana, sin embargo, Elsa tuvo la certeza de que sabía que ella estaba allí. Entonces escuchó los tres golpes.

   Uno. Dos. Tres. La caja se abrió.

   Desde su habitación, Elsa no pudo ver qué había dentro, pero escuchó algo. Un sollozo. Muy pequeño.

   Como el de un niño que intenta no despertar a sus padres.

   Elsa retrocedió y el Hombre habló.

   —Todavía lo recuerdas.

   Ella no entendió.

   —¿Qué?

   El Hombre levantó lentamente la cabeza. Por primera vez, Elsa vio su rostro. Era un rostro pálido, casi infantil. Demasiado joven para pertenecer a un hombre, y tenía los ojos de alguien que llevaba muchos años sin dormir.

   —La noche del pozo —dijo.

   Elsa sintió que algo helado le recorría la espalda. Ella no conocía ningún pozo. O eso creía.

   El Hombre cerró la caja. Luego se alejó.

   Al día siguiente, Elsa preguntó a su madre qué había ocurrido en el pueblo aquella noche.

   Su madre dejó de cortar el pan. El cuchillo permaneció suspendido sobre la mesa.

   —¿Qué noche?

   —La del pozo.

   El rostro de su madre cambió. No fue miedo, fue reconocimiento. Un reconocimiento tan profundo que durante unos segundos pareció que había olvidado dónde estaba.    Después sonrió.

   —No existe ningún pozo.

   Elsa miró por la ventana. En el jardín, detrás de los árboles, había algo negro entre la hierba. Una estructura circular de piedra. Su madre siguió su mirada, entonces dejó caer el cuchillo.

   —No vuelvas a mirar allí.

   Esa noche Elsa no durmió. A las tres en punto, volvieron los golpes. Uno. Dos. Tres.

   Pero esta vez no llegaron desde la calle, llegaron desde debajo de su cama.

   Elsa permaneció inmóvil. Escuchó una respiración, después, un susurro.

   —Elsa...

   La voz era la de su madre.

   —Elsa, abre.

   La niña cerró los ojos. La voz volvió a llamarla, pero esta vez ya no era la voz de su madre. Era la voz de un niño.

   —Tengo frío.

   Elsa bajó lentamente de la cama. Se arrodilló. Miró debajo con cuidado. No había nadie. Solo la caja. Pequeña. Negra. Húmeda. La misma que llevaba el Hombre.

   Elsa extendió la mano. Antes de tocarla, escuchó la puerta de su habitación abrirse.

Su madre estaba allí. Descalza. Con el cabello suelto y llorando.

   —No la abras.

   Elsa la miró.

   —¿Qué hay dentro?

   Su madre tardó en responder.

   —Nosotros.

   Aquella fue la primera vez que Elsa vio a su madre verdaderamente asustada, no por ella, no por el Hombre, sino por algo que estaba escondido bajo muchos años. Algo enterrado. Algo que todavía esperaba.

   La madre se acercó y tomó la caja, pero antes de poder cerrarla, una ráfaga de viento atravesó la habitación. Las velas se apagaron. La ventana se abrió de golpe, y desde la calle llegó una canción infantil. Una canción que Elsa conocía. Todos los niños del pueblo la conocían. Pero nadie sabía quién la había inventado.

Su madre comenzó a temblar.

   —Ya volvió.

   Elsa miró hacia la calle. El Hombre estaba allí, pero ahora había otros.

   Decenas. Cientos. Figuras pequeñas permanecían inmóviles bajo la lluvia.

   Eran niños. Todos vestidos de blanco, todos mirando hacia la casa, y entre ellos había uno que Elsa reconoció. Un niño muy pequeño. Descalzo, con el rostro cubierto de barro. Era idéntico al retrato que colgaba en el pasillo de su casa. El retrato de su madre cuando tenía nueve años.

   Elsa volvió la cabeza. Su madre ya no estaba. La habitación estaba vacía. Sólo quedaba la caja sobre el suelo. Y una puerta que no existía antes, una puerta negra al fondo de la habitación.

   Elsa la abrió. Al otro lado estaba el bosque. No el bosque que rodeaba el pueblo. Otro, más antiguo. Los árboles eran enormes y blancos. La luna estaba roja, y en el centro había un pozo. Alrededor del pozo había niños. Todos dormidos y el Hombre de la Noche estaba sentado junto a ellos. Había dejado la caja abierta.

   Elsa se acercó.

   —¿Qué les hiciste?

   El Hombre no respondió. Miró hacia el pozo.

   —Yo no les hice nada.

   —Entonces, ¿por qué están dormidos?

   —Porque recuerdan.

   Elsa miró dentro del pozo. No había agua. Había rostros. Decenas de rostros. Adultos. Hombres. Mujeres. Ancianos. Todos gritando sin emitir sonido. Y entre ellos estaba su madre. Elsa retrocedió.

   —¿Qué pasó aquí?

   El Hombre se levantó. Por primera vez, Elsa vio que sus manos eran pequeñas, manos de niño.

   —Nos dijeron que olvidáramos.

   —¿Quiénes?

   El Hombre señaló el pueblo. Las casas parecían diminutas desde allí, como juguetes.

—Nuestros padres.

   Elsa comprendió entonces.  La leyenda no había nacido para asustar a los niños, había nacido para ocultar algo.

   Una noche, muchos años atrás, los niños del pueblo habían desaparecido. Habían llegado hasta aquel bosque, habían jugado alrededor del pozo. Y algo había ocurrido. Algo que los adultos habían decidido enterrar.

   Los niños regresaron. Pero no todos. Y los que volvieron dejaron una parte de sí mismos en el fondo del pozo. El miedo. La culpa. Los sueños. La memoria.

   El Hombre abrió la caja. Dentro no había nada.

   —¿Entonces para qué sirve?

   El Hombre sonrió.

   —Para que puedan creer que el miedo cabe en algún sitio. Elsa miró nuevamente el pozo. Su madre estaba allí abajo.

   Pero ahora ya no gritaba. Sonreía. Como una niña. El Hombre tomó la mano de Elsa. Estaba fría.

   —Es hora de volver.

   Caminaron juntos hacia el pueblo.

   Cuando llegaron a la primera casa, todas las ventanas estaban iluminadas.

   Los adultos permanecían detrás de los cristales, todos sonreían. Todos parecían niños.

   Elsa buscó a su madre. No la encontró, entonces el Hombre le entregó la caja.

   —Ahora es tuya.

   —¿Qué tengo que hacer?

   El Hombre comenzó a alejarse.

   —Esperar.

   —¿Hasta cuándo?

   Se detuvo. Miró hacia atrás. Y durante un instante Elsa comprendió algo terrible: el Hombre no era el que venía por los niños. El Hombre era el niño que había quedado esperando, esperando que alguien lo recordara.

   Las campanas de la iglesia comenzaron a sonar.

   Una. Dos. Tres.

   Elsa abrió la caja. Estaba vacía. Entonces escuchó tres golpes en la puerta de su casa.

   Uno. Dos. Tres. Y desde el interior, una voz infantil preguntó:

   —¿Mamá?

   Elsa levantó la mirada. Todas las ventanas del pueblo se habían apagado.

   Todas excepto una. La de su habitación. Y detrás del cristal había una niña. Una niña idéntica a ella. Mirándola desde dentro. Sonriendo.

   Elsa comprendió entonces que nunca había salido de aquella habitación.

   Que nunca había seguido al Hombre.

   Que nunca había visto el bosque.

   Que nunca había abierto la caja.

   Porque algunas noches no terminan cuando despertamos. Algunas noches solamente cambian de dueño.

   Y a las tres en punto, cuando el último reloj de la iglesia volvió a sonar, alguien llamó tres veces a la ventana.

   Uno. Dos. Tres. Elsa abrió los ojos y sonrió…


FDL 2026

Derechos reservados

lunes, 10 de agosto de 2026

Zardoz


 

(Zardoz, John Boorman, 1974)

   Una de las cumbres de la ciencia ficción lisérgica, ambiciosa y absolutamente desquiciada de los años 70. Es una película que desafía cualquier intento de clasificación racional: un cruce bizarro entre filosofía pulp, fantasía postapocalíptica, crítica social y estética de peplum con taparrabos.

    La trama nos dice que en un futuro distante (el año 2293), la Tierra está dividida. Por un lado, están los Brutales, una masa empobrecida que vive en tierras baldías dedicada a la agricultura y a la guerra. Por el otro están los Eternos, una élite intelectual que vive en El Vortex, un edén protegido donde han conquistado la muerte, pero a cambio se han vuelto apáticos, estériles y hastiados de la propia existencia.

   El culto de los Brutales gira en torno a Zardoz, una gigantesca cabeza de piedra voladora que les proporciona armas a cambio de grano. El protagonista es Zed (Sean Connery), un exterminador del grupo de los brutales, que logra infiltrarse en el Vortex, desencadenando una crisis existencial y biológica en el utópico mundo de los inmortales.

   Zardoz es una explosión de ideas complejas sobre la inmortalidad, el tedio, la tecnología, el patriarcado y el ciclo de la vida.

   El mayor problema es que la película sufre de una densidad filosófica a veces abrumadora, y es un monumento al cine de autor desatado. Es una obra imperfecta, caótica y visualmente inolvidable que o bien se ama por su absoluta falta de vergüenza y su riqueza temática, o bien se odia por su pretenciosidad bizarra. No hay término medio. Es una rareza imprescindible para entender el momento en que los estudios de Hollywood les dieron carta blanca a los directores para hacer locuras monumentales, que algunas veces salieron bien, y en otras no tanto.

   A pesar de sus vaivenes, la considero de visión obligatoria.    

viernes, 15 de mayo de 2026

Atrapando a un monstruo

 


(Dust Bunny, Bryan Fuller, USA, 2025)

   La premisa es simple: una niña de ocho años cree que un monstruo bajo su cama se comió a su familia. Desesperada, va en busca de su vecino, un hombre solitario y enigmático, para que la ayude a cazar a la criatura. Sin embargo, en manos de Fuller, esto se convierte en una odisea surrealista donde la frontera entre el trauma infantil y lo sobrenatural se disuelve por completo.

   El film prioriza el tono y la textura sobre la lógica pura de la trama. Es una obra que se siente "fuera de su tiempo", recuperando esa fascinación por el horror que nace de lo doméstico y lo psicológico. Aunque a veces puede pecar de ser demasiado "estética" (rozando lo pretencioso en algunas secuencias), se agradece el riesgo de ofrecer un horror que no depende de los jump scares baratos, sino de una inquietud constante. Es, en esencia, un cuento de hadas oscuro y retorcido para adultos. Un festín visual que rompe con ciertos moldes del horror comercial. El cierre es tan ambiguo como poético, lo cual puede ser frustrante para algunos, pero fascinante para quienes disfrutan de las historias que no brindan las respuestas y dejan la interpretación libre al espectador.

   Se lucen, asimismo, Mads Mikkelsen interpretando al extraño vecino con una mezcla de melancolía y peligro latente; su presencia física es, como siempre, impecable, logrando transmitir una vulnerabilidad poco habitual en su filmografía. La estética, con claras influencias del cine de David Lynch, transforma lo cotidiano en algo amenazante y extraño. Finalmente, Sigourney Weaver aporta una autoridad gótica que evoca a las grandes damas del misterio clásico, pero con un giro moderno y cínico.

martes, 7 de abril de 2026

El Susurro...

 Y ahora que volvió a estar de moda "el lado oscuro de la luna"....







jueves, 11 de diciembre de 2025

Reinas del Mal

 


(Queens of Evil, Le regine, Tonino Cervi, Ita, 1970)

   Esta es una producción poco conocida que representa una curiosa convergencia de los estilos visuales europeos de la época: la psicodelia, el despertar del cine de arte y la elegancia del giallo temprano. La película se establece como un cuento de hadas perverso y un thriller de manipulación sexual.

   La historia se centra en David, un joven hippie despreocupado. Su vida da un giro violento cuando, al detenerse para arreglar su neumático pinchado, se ve involucrado en un altercado con un automovilista que resulta en la muerte accidental de este. Convertido en fugitivo, el destino lo lleva a un bosque donde se encuentra con un misterioso caserón habitado por tres mujeres hermosas y seductoras. David es seducido e introducido en su mundo de placer, sin saber que la opulencia que encuentra es una trampa psicológica que podría costarle la vida.

   Queens of Evil es una película fascinante, aunque se siente más como una experiencia sensorial que como una narrativa tradicional. Su ritmo es lento y deliberado, enfocándose en construir una tensión sexual y psicológica. Si buscas un thriller de ritmo rápido y acción, puede decepcionarte.

   Sin embargo, si aprecias el cine europeo de la época que explora temas de poder, control y el feminismo folk con toques oscuros, es una joya. Es una pieza de culto para los amantes de la estética setentera y las historias donde el sexo y la vulnerabilidad son las armas más peligrosas.

    Cine de culto estéticamente brillante y psicológicamente inquietante; una joya imprescindible para los aficionados al Euro-Cult.


miércoles, 29 de octubre de 2025

La visitante entre calabazas

 



   La aldea se preparaba para la Noche de Halloween, y Abel mucho más. El aire de octubre olía a hojas muertas y a promesas rotas. Él caminó descalzo por el huerto abandonado, donde las calabazas crecían torcidas, húmedas aún por el rocío de los que se habían ido. Cada una tenía una forma distinta de sonrisa, y todas lo miraban.

   El sol se escondía detrás de los árboles grises, y la luz parecía una herida. Abel se inclinó sobre una de las calabazas; sintió su pulso débil, su respiración vegetal. Cuando la cortó, la carne exhaló un gemido.

—¿Por qué sonríes así? —preguntó.

   La calabaza abrió sus grietas naranjas y la voz salió, tibia, con un temblor de nostalgia.
—Porque sé a quién esperas esta noche.

   Entonces, volvió a él ese recuerdo: los ojos en el espejo empañado, la figura que se asomaba cada 31 de octubre, cuando las almas volvían para buscar la piel que alguna vez amaron.

   Abel llevó la calabaza a su habitación. La colocó sobre la mesa y encendió una vela en su interior. La llama vaciló, luego ardió con un resplandor profundo, casi humano. Afuera, el viento movía los velos del jardín y el río reflejaba un rostro que no era el suyo.

   A medianoche, cuando el pueblo dormía, la puerta se abrió sin ruido. La visitante entró cubierta de polvo y luna. No tenía sombra. Se inclinó sobre él, sus labios olían a humo y a tierra. Sus ojos brillaban. Su pelo era una maraña.

   Cuando amaneció, el huerto estaba vacío. Solo las calabazas permanecían, todas sonriendo.

  ¿Sabes por qué? Porque ellas sonríen, cuando saben demasiado o se despiden de alguien que pasó al otro lado… 

jueves, 16 de octubre de 2025

 "No sé qué día nací ni a qué hora, pero lo hice en el interior de una pecera, por medio de huevitos que venían dentro de un sobre metalizado, parecido al Uvasal.

Yo era como muchos otros, igual a los que venían en ese paquetito, hasta que me hicieron algo, pero eso es otro tema que comentaré más adelante."


De "Los escritos perdidos de un sea monkey", Petricor ediciones 2025.


martes, 30 de septiembre de 2025

¿Sea Monkey? Descubriendo al Protagonista Oculto

La otra tarde, en una conversación con varias personas, me di cuenta de algo sorprendente: muchos no sabían qué es un "Sea Monkey", a pesar de ser el personaje central de mi último libro.

Este pequeño vacío de conocimiento me impulsó a hacer esta breve introducción. Si el término te resulta ajeno o solo te suena vagamente a publicidad de los 70, te invito a conocer a esta fascinante criatura.

Antes de sumergirte en mi historia, es justo saber quién es realmente este "Mono Marino" que ha capturado mi imaginación (y la de una generación). Es hora de presentar a este ser diminuto que tiene una historia tan grande...



¿Qué es realmente un "Sea Monkey"?

Para muchos de nosotros, los Sea Monkeys son más que un simple crustáceo; son una cápsula del tiempo, un recuerdo encapsulado de la infancia. Estas pequeñas criaturas son, científicamente hablando, artemias salinas, diminutos crustáceos que nacen de huevos secos. El truco, la magia que nos fascinaba, era su resurrección: solo necesitaban el contacto con agua salada para eclosionar y cobrar vida. Se comercializaron como la "mascota instantánea" bajo el pegadizo nombre de "Sea Monkeys" (Monos Marinos).

Recordemos esa propaganda, el anzuelo que picamos con tanta ilusión:

«Sólo añade agua y deja que la diversión surja. Las únicas mascotas vivientes que tú crías. Los «Sea Monkeys» ya están aquí y no sabemos qué hacer con ellos. Graciosos, divertidos, con colas de monos, verdaderos acróbatas acuáticos, juguetones hasta el cansancio y fáciles de criar».

Esa promesa, esa imagen de un acuario lleno de seres casi humanos, acrobáticos y juguetones, desató un auténtico furor a finales de los años 70 (y en décadas posteriores). Pocos pudimos resistir la tentación.

 

La desilusión agridulce

El fenómeno, impulsado por una campaña publicitaria brillante y un poco desmedida, fue tan impactante como efímero. La realidad del "Sea Monkey" –pequeños puntos moviéndose en un tanque– rara vez estaba a la altura de la imagen caricaturesca y gloriosa que nos habían vendido.

Fue tal la llegada que tuvo el producto a nuestros hogares que, hoy en día, para muchos de quienes superamos ya la barrera de los 30, los Sea Monkeys han quedado grabados como uno de esos primeros y grandes engaños del consumo infantil. Una lección temprana sobre las promesas de la publicidad.

A pesar de la desilusión de la niñez, la artemia salina sigue vendiéndose en todo el mundo con su nombre icónico. Se ha transformado en una alternativa curiosa para aquellos que viven en las grandes ciudades, ofreciendo un pequeño atisbo de vida acuática donde las mascotas tradicionales son inviables. Y para nosotros, siempre serán ese pequeño misterio que, por unos días, nos hizo sentir como dioses de la creación en miniatura.





viernes, 19 de septiembre de 2025

Ya falta poco

 


Voces de Halloween

 



   Los personajes llegan de a uno, o de a pares. La chica de los gatos negros entra primero, seguida por sus felinos, que se disuelven al tocar la alfombra del vestíbulo. La Momia del atardecer se detiene ante un espejo manchado y observa su rostro de tela que nunca cambia. La Reina desmemoriada se sienta en un sillón tapizado con nombres que no son suyos.

   El carrousel de los milagros gira a lo lejos, visible desde cada ventana, aunque todos saben que está en otro lugar. Es parte del misterio. El hotel lo permite.

   El Chico de los relojes se detiene en el centro del salón principal. En la pared hay un enorme reloj sin números, sin manecillas, sin tic-tac. Solo una frase escrita en el borde:

    “Aquí no pasa el tiempo. Pero puede quedarse a dormir.”

   La Chica de los gatos susurra en voz baja: —Ya lo habíamos olvidado.

   Y entonces, la campana del guardián de los volcanes suena por primera vez.


                       (Fragmento)

 

viernes, 7 de agosto de 2020

The Fall: El sueño de Alejandría

 (The fall, Tarsem Singh, 2007)



El realizador indio Tarsem Singh, director de videoclips y de la mal olvidada La Celda con Jennifer Lopez, nos entrega esta vez una maravillosa historia dentro de otras historias, con un preciosismo visual sorprendente. Película arriesgada por su historia y por su forma de mezclar fantasía, realidad y sueños, es por otro lado una gran declaración de amor al cine.

Un doble en películas de acción resulta herido y forja una peculiar amistad con una niña que también se encuentra internada en el mismo hospital. Allí a cambio de que ella le consiga morfina, el hombre comenzará a contarle la historia de un grupo de héroes que quieren vengarse de un rey malvado. Entre relato y relato, la ficción y los personajes reales del nosocomio darán carnadura a los héroes en momentos tristes, divertidos, sin olvidar su moral.

Filmada durante cuatro años y en veinticinco países, The Fall no merece el olvido, a pesar de algunos momentos edulcorados y con algunas lagunas en el final. De todas maneras, es de visión obligatoria.


jueves, 26 de diciembre de 2019

Paradise Hills


(Paradise Hills, Alice Waddington, España/USA, 2019)



   Atractivo debut de la directora española en esta coproducción, pleno de surrealismo y esplendor visual, en un cuento de hadas moderno y diferente.
   En un futuro muy cercano, las jóvenes inconformistas, rebeldes, contestatarias, feministas, que no acatan los deseos de sus padres, son recluidas en una isla paradisiaca para ser amoldadas, instruidas y porque no domesticadas.
   En medio de un cóctel de referencias que puede ser la delicia de los cinéfilos o una pesadilla, Emma Roberts demuestra su soltura en este espectáculo visual y se calza el traje de heroína sin mucho esfuerzo en esta historia que pudo haber dado mucho más, si no se la hubiera tratado con un tono tan rosado, no exento de oscuridad, que queda algo escondida entre los brillantes colores que rodean a las protagonistas.
   El final, un tanto simplón, atenta contra el resultado final en este film de princesas incomprendidas, que sin embargo tiene lo suyo y se le puede dar una visión.    

lunes, 26 de agosto de 2019

Conan el bárbaro




  Conan el bárbaro o de Cimmeria es un personaje creado por el escritor Robert E. Howard en el año 1932, que ha inspirado relatos, series televisivas y un par de películas.


  Creación
   Robert Howard sentó las bases del género de Espada y Brujería (Sword and Sorcery) mediante la escritura de sus cuentos a comienzo de la década del 30. En esos años existía un mercado floreciente de revistas pulp, donde la más famosa fue la
Weird Tales, en la que publicaron notables autores como Howard Phillips Lovecraft, Clark Ashton Smith, Tennessee Williams, Robert Bloch y otros, que merecen otro artículo aparte.
   Después de haber escrito un poema llamado Cimeria, una tierra poblada de bárbaros y criaturas mágicas, Howard se inspiró y realizó los cuentos El fénix en la espada y La Hija del Gigante de Hielo, protagonizados por Conan, un gigante y valiente guerrero, de los cuales sólo el primero fue publicado en la revista, obteniendo una gran aceptación en el público. Lo que lo llevó a escribir más sobre este valiente e indómito personaje. 

  Lo que siguió después
   El siguiente relato, La Torre del Elefante, fue un éxito, e impulsó al escritor a zambullirse definitivamente en la vida de Conan, llegando a escribir 20 cuentos y una novela La hora del dragón, hasta el año de su suicidio en 1936.
   Después de su muerte, L. Sprague de Camp y Lin Carter consiguieron los derechos sobre los cuentos, completaron muchos que habían quedado inconclusos y reescribieron otros.
   El mayor inconveniente que surge al leer los relatos es que no fueron escritos ni publicados siguiendo un orden cronológico, por lo que se ven momentos diferentes en la vida de Conan donde es rey, aventurero o pirata, dependiendo de la inspiración que tenía Howard al momento de escribirlas. Se decía que el escritor aseguraba recibir la información del propio Conan, como si el mismo personaje le contara anécdotas sobre su vida.   
   Al parecer, este hecho fue reparado en el año 2003 por la editorial británica Wandering Star, en tres volúmenes.
  

  El personaje y su entorno
   Esencialmente Conan es un bárbaro, que confía en su fuerza y en su espíritu libre, al que no le gusta atarse a ninguna ciudad ni a ninguna mujer (hasta que se convierte en rey),, y es temeroso de su dios Cromm. Tiene su propio código moral y                   siempre listo para defender a quien considere en desigualdad de condiciones, su honor es una de las cosas que más le importan y no teme desobedecer las leyes cuando estas defienden a los poderosos.
   La tierra en la que lleva a cabos sus aventuras ocurren en la llamada Era Hiboria, formada después del hundimiento de la Atlántida y el alborear de la historia conocida. Donde se destacan poderosos hechiceros, bellas doncellas, sangrientos asesinos y extrañas criaturas primigenias semejantes a las descritas por Howard Phillips Lovecraft, amigo del escritor.

  Conan y los comics  
  Marvel comics no podía dejar pasar en alto un personaje así, y lo publicó mediante dos títulos, desde 1970 a 1993  como Conan the Barbarian (Conan el Bárbaro) y Savage Sword of Conan (La espada salvaje de Conan) de 1974 a 1995, con guiones de Roy Thomas y los dibujos de dibujante Barry Windsor-Smith, que luego fuera sustituido por John Buscema.
  Luego en 2003, Dark Horse se hizo cargo de Conan, con guión de Kurt Busiek y los dibujos Cary Nord, y actualmente publica también compilaciones de las historietas de Marvel de los años 1970 en formato de novela gráfica.


  Conan y el cine
    La película llegó a los cines en 1982, después de haber pasado por varias manos. El productor fue Dino De Laurentiis, el director John Milius y el guión de el Oliver Stone con aportes del propio Milius y el protagónico del desconocido (hasta ese momento) Arnold Schwarzenegger como Conan. El resultado fue aceptable y con cosas muy interesantes.
   La historia comenzaba con un pequeño Conan cuyos padres eran asesinados por el malvado Thulsa Doom, y donde él era esclavizado. Su posterior escape, venganza, y el encuentro con arquero Subotai y la ladrona Valeria, que lo ayudaran con su cometido.
    En el año 1984 se estrenó la segunda parte llamada Conan el destructor, dirigida por Richard Fleischer con una producción modesta que no tuvo aceptación, provocando el congelamiento del proyecto de realizar una franquicia al estilo de James Bond, 007.
   El posterior éxito de Schwarzenegger en Terminator y Depredador, y un poco más tarde su elección como gobernador de California hicieron que las posibles secuelas de Conan quedaran en el olvido.
    Hasta que en el 2011, Jason Momoa alzó la espada bajo las órdenes de Marcus Nispel, en un reinicio con mucho CGI, y el film no alcanzó las expectativas que los fans tenían, por lo que las aventuras del cimerio, quedaron congeladas hasta nuevo aviso.



miércoles, 17 de julio de 2019

"Elric de Melniboné"


'Elric de Melniboné': el emperador maldito de la fantasía heroica
Literatura



   Creado por el escritor Michael Moorcock, Elric es un anti-héroe trágico, débil, atado a una espada poderosa y mágica llamada Traetormentas.

  Su historia
   Elric es el emperador albino de un imperio decadente y degenerado alineado al caos, pero a diferencia de sus súbditos, él siente piedad de otras razas y se cuestiona permanentemente su debilidad moral frente a la inmoralidad permanente de los suyos y especialmente de su primo Yyrkoon que trata de destronarlo, y quedarse también con el amor de Cymoril, prima de ambos.
   Debido a su debilidad física, debe tomar ciertos brebajes mágicos para mantener su fuerza, elementos que dejará de lado cuando descubra la existencia de la Tormentosa, una espada negra devoradora de almas que le proporcionará la energía necesaria para sobrevivir. Este hecho lo hará esclavo de la misma, ya que lo hará entrar en combate y matar aunque él no lo quiera. Eso lo obliga a dejar su trono y recorrer el mundo y de esa manera tratar de encontrar la salvación de su raza y de él mismo.
   

  Novelas
   Las crónicas de Elric como se las ha llamado, se agrupan en novelas (la primera editada en 1965), y no en cuentos como los de Conan el bárbaro, siguiendo un orden evolutivo, las cuales son:

Elric De Melnibone
La Fortaleza De La Perla-  The Fortress of the Pearl
Marinero De Los Mares Del Destino- The Sailor on the Seas of Fate
El Misterio Del Lobo Blanco- The Weird of the White Wolf
La Torre Evanescente- The Vanishing Tower
La Venganza De La Rosa-  The Revenge of the Rose
La Maldicion De La Espada Negra-  The Bane of the Black Sword
Portadora De Tormentas- Stormbringer


  El Multiverso:
   Lo más innovador en el trabajo de Moorcock es la utilización del multiverso, una cantidad de universos que incluyen una cantidad infinita de mundos, incluidos el nuestro, en los que se entrecruzan el tiempo y el espacio, por lo que en algunas novelas, Elric tendrá compañeros de otros mundos, y hasta reencarnaciones de él mismo, que a su vez es una entidad conocida como El campeón eterno, personaje utilizado por el autor en otras novelas.

  Elric por otros autores
   Además de haber sido utilizado para ilustrar posters, calendarios, juegos de rol y otros elementos de merchandising, ha servido de fuente de inspiración para autores como Tad Williams (la saga de Añoranzas y pesares) o Neil Gaiman (Coraline)que participaron en un libro de cuentos llamado Cuentos del Lobo Blanco, en el que se incluye uno del propio Michael Moorcock titulado The White Wolf's Song.


Adaptación en Cómics
   Roy Thomas adaptó el personaje en 1972 y lo incluyó en dos capítulos en la colección de Conan el Bárbaro, uno titulado Una espada llamada Stormbringer, y el otro La Emperatriz Verde de Melniboné, las que serían sus primeras apariciones en el mundo de la historieta.
   Un poco más tarde, en 1980, Marvel Comics editó Elric: The Dreaming City, realizada por Roy Thomas e ilustrado por P. Craig Russell, basada en uno de los cuentos de El misterio del Lobo Blanco.
   Luego de eso Pacific Comics adaptó la primera novela, en una serie de 6 números: Elric de Melniboné en 1984 con guión de Roy Thomas y las ilustraciones de P. Craig Russell, un dúo que hizo historia en la realización de historietas.
    En años siguientes, se realizaron otras adaptaciones por diferentes editoriales con dispares resultados, ya que el personaje, a pesar de su longevidad y de su cautivante historia, no ha podido llegar a ser masivo, al menos hasta el momento de escribir este artículo. A pesar de eso, es uno de los personajes más influyentes dentro del género conocido como Espada y hechicería, y al igual que Conan el Bárbaro, Red Sonja o Kull de Atlantis, ya tienen ganado su espacio dentro de nuestro imaginario.