jueves, 27 de agosto de 2026

Frutas prohibidas

 


(Forbidden Fruits, Meredith Alloway, 2026),

Basándose en una obra teatral, la película es una particular historia de terror cómico, satírico, con ocultismo suburbano y dinámicas tóxicas. La película camina sobre una delgada línea entre el pop, la moda y algo de caos sangriento.

   Todo ocurre dentro de un centro comercial. Allí, una empleada llamada Apple (Lili Reinhart) dirige en secreto una especie de secta de brujas modernas en el sótano junto a sus compañeras Cherry (Victoria Pedretti) y Fig (Alexandra Shipp). Todo se desestabiliza cuando Pumpkin (Lola Tung), una nueva trabajadora proveniente del puesto de pretzels del patio de comidas, ingresa al grupo y comienza a desafiar la falsa hermandad que estas mujeres han construido, desencadenando una espiral donde los celos se mezclan y todo empieza a desmoronarse.

   El mayor atractivo es su elenco principal y su estética visual, pero su tono irregular que duda entre ser una comedia, un policial o una historia de venganza, hacen que el producto final baje varios puntos. 

   No me convenció.


Corrupción/La cara de la corrupción

 


(Corruption, Robert Hartford-Davis, 1968)

   Una de las propuestas más sórdidas, crueles y olvidadas del cine de terror británico de finales de los sesenta. En una época en la que la Hammer comenzaba a teñir sus monstruos góticos de colores más vivos y a inyectarles altas dosis de sensualidad, Corruption optó por un camino mucho más oscuro, crudo y cercano a un thriller de explotación criminal.

   La trama sigue al prestigioso cirujano plástico Sir John Rowan (Peter Cushing). Durante una sesión fotográfica, su prometida sufre un terrible accidente que le desfigura la mitad del rostro, provocándole un trauma severo que amenaza con destruir la relación. Consumido por la culpa y por una obsesión enfermiza, Rowan se adentra en una espiral criminal: comienza a asesinar a mujeres jóvenes para extraerles las glándulas pituitarias y los tejidos faciales sanos, intentando realizar injertos experimentales que devuelvan la belleza a su amada.

   Sorprende la actuación de Peter Cushing, encarnando a un cirujano desesperado que cae en una depravación moral increíble, aportando una vulnerabilidad trágica y una desesperación creciente que evitan que el personaje se convierta en un simple villano de cartón.

   A diferencia de las producciones más estilizadas de su época, la película no tiene miedo de ser desagradable. El terror aquí no viene de lo sobrenatural, sino de la fría y clínica perversión de la ciencia médica al servicio de la locura y el egoísmo. La película toma demasiados elementos de Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960) de Georges Franju, replicando la premisa del doctor obsesionado con los injertos faciales y el martirio de las jóvenes víctimas.

   Corruption no es una película perfecta, y su violencia explícita para los estándares del año en que se estrenó le valió en su momento críticas feroces. Lamentablemente, la irrupción de ciertos personajes y de añadir complicaciones a la pareja principal, ocasionan un giro no muy afortunado en la trama, llegando a un final estrambótico, alejado de lo que se veía en pantalla.

   Infaltable para seguidores de Cushing y del terror de otra época.


viernes, 14 de agosto de 2026

Inmaculada

 


(Immaculate, Michael Mohan, 2024)

Inmaculada es la prueba de que Sydney Sweeney no es solo una de las chicas del momento, sino una actriz a tener en cuenta. No solo protagoniza este descenso a los infiernos, sino que también la produce, rescatando un guion que audicionó años atrás y que se sentía perdido.

   Dirigida por Michael Mohan, la película nos transporta a un convento italiano que parece sacado de una pesadilla gótica clásica. Aunque empieza como una historia de terror religioso convencional, termina convirtiéndose en algo mucho más perturbador.

   Cecilia (Sydney Sweeney), una joven novicia estadounidense con una fe inquebrantable, viaja a un remoto y hermoso convento en la campiña italiana. Lo que comienza como una cálida bienvenida por parte del Padre Sal Tedeschi (Álvaro Morte) se torna oscuro cuando Cecilia descubre que está embarazada de forma "milagrosa". Mientras el convento la venera como la nueva Virgen María, ella empieza a sospechar que el origen de su gestación no es divino, sino algo mucho más siniestro y terrenal.  

   Inmaculada es una película que sabe lo que es. No intenta reinventar el cine de terror religioso, pero sí lo empuja hacia límites más violentos y explícitos de lo que estamos acostumbrados en el cine comercial actual.

   Interesante propuesta para los fans del terror que buscan algo más que sombras en la oscuridad. Una película valiente que se apoya totalmente en una protagonista entregada al cien por ciento.


Y se viene una nueva antología...

 El terror viene en paquete chico...





martes, 11 de agosto de 2026

Dry The Rain---Secar la lluvia

 


Se está haciendo más frío

Y cada día más oscuro

Y todas las flores de color rojo sangre

giran lentamente al gris.

 

Necesitamos un poco de viento

Para soplar las nubes de distancia

necesitamos un sol para secar la lluvia

Tenemos que romper la cadena de ayer

Necesitamos una tormenta para matar el dolor.

 

No me acuerdo

Nada más que un acorde menor

Todavía hay algunas brasas

De que el fuego te adoraba.

 

Necesitamos un poco de viento

Para soplar las nubes de distancia

necesitamos un sol para secar la lluvia

Tenemos que romper la cadena de ayer

Necesitamos una tormenta para matar el dolor

 

Necesitamos un poco de viento

Para soplar las nubes de distancia

Lo necesitamos hoy en día

Lo necesitamos hoy en día

Necesitamos un sol

Para secar la lluvia

Para matar el dolor

 

Y cuando los truenos abran el infierno

Caminando por el borde del adiós

Te cortaría la mano para no soltarte jamás

Es este el final, el clímax del show?

 

Necesitamos un poco de viento

Para soplar las nubes de distancia

Lo necesitamos hoy en día

Lo necesitamos hoy en día

Necesitamos un sol

Para secar la lluvia

Para matar el dolor

Para matar el dolor

 

                                                               Lord of the Lost

La Carne del Abismo

 


El ídolo de obsidiana palpitaba en la penumbra del sótano. No era piedra, sino carne comprimida por eones de abismo. Al rozar su superficie, mis dedos se fundieron con la negrura viscosa. Ya no distinguía dónde terminaba mi piel y dónde comenzaba la blasfemia. Escuché el llamado de los antiguos, un susurro que devoró mi cordura mientras el mundo se desmoronaba.


lunes, 10 de agosto de 2026

Zardoz


 

(Zardoz, John Boorman, 1974)

   Una de las cumbres de la ciencia ficción lisérgica, ambiciosa y absolutamente desquiciada de los años 70. Es una película que desafía cualquier intento de clasificación racional: un cruce bizarro entre filosofía pulp, fantasía postapocalíptica, crítica social y estética de peplum con taparrabos.

    La trama nos dice que en un futuro distante (el año 2293), la Tierra está dividida. Por un lado, están los Brutales, una masa empobrecida que vive en tierras baldías dedicada a la agricultura y a la guerra. Por el otro están los Eternos, una élite intelectual que vive en El Vortex, un edén protegido donde han conquistado la muerte, pero a cambio se han vuelto apáticos, estériles y hastiados de la propia existencia.

   El culto de los Brutales gira en torno a Zardoz, una gigantesca cabeza de piedra voladora que les proporciona armas a cambio de grano. El protagonista es Zed (Sean Connery), un exterminador del grupo de los brutales, que logra infiltrarse en el Vortex, desencadenando una crisis existencial y biológica en el utópico mundo de los inmortales.

   Zardoz es una explosión de ideas complejas sobre la inmortalidad, el tedio, la tecnología, el patriarcado y el ciclo de la vida.

   El mayor problema es que la película sufre de una densidad filosófica a veces abrumadora, y es un monumento al cine de autor desatado. Es una obra imperfecta, caótica y visualmente inolvidable que o bien se ama por su absoluta falta de vergüenza y su riqueza temática, o bien se odia por su pretenciosidad bizarra. No hay término medio. Es una rareza imprescindible para entender el momento en que los estudios de Hollywood les dieron carta blanca a los directores para hacer locuras monumentales, que algunas veces salieron bien, y en otras no tanto.

   A pesar de sus vaivenes, la considero de visión obligatoria.