lunes, 20 de julio de 2026

Mother Mary

 


(Mother Mary, David Lowery, 2026)

   La película narra la historia de una famosa estrella del pop y su compleja relación con una prestigiosa diseñadora de moda. Pero, bajo la superficie de este drama humano, late una extraña corriente de ficción introspectiva y horror existencial que hace que la cinta se fracture constantemente.

   La misma es una montaña rusa emocional. Salta de un drama musical íntimo y sutil a secuencias de surrealismo puro que rozan el body-horror con algo de terror religioso. Para muchos espectadores, este cambio de registro resulta desconcertante; la cinta se siente como tres películas diferentes que intentan ocupar el mismo espacio al mismo tiempo.

   El caos narrativo funciona como una herramienta de inmersión que confunde. El montaje es agresivo, a veces rompe la continuidad temporal o emocional, obligándonos a sentir la misma desorientación que sufren sus protagonistas, atrapadas en el ojo del huracán de la fama y la presión creativa.

   Visualmente es impecable, pero se siente sobrecargada de metáforas, pretenciosa y por momentos parece una obra de teatro escrita para dos personajes.

   Los números musicales constituyen uno de los aspectos destacados de la película y tienen gran factura, aunque las referencias religiosas puedan parecer desmedidas en una historia que no termina de cerrar y a la que le parecen sobrar muchos minutos.  

   Una producción interesante, pero para ver con reservas. No es para todos los públicos.  

 


viernes, 17 de julio de 2026

Brainscan/Mente Asesina

 


(Brainscan, John Flynn, 1994)

   La historia sigue a Michael (Edward Furlong), un adolescente solitario, fanático del terror y los videojuegos, que prueba un nuevo juego interactivo llamado "Brainscan". El juego promete una experiencia de realidad virtual inmersiva y terrorífica, pero el problema comienza cuando los crímenes que Michael comete dentro del juego empiezan a suceder en la vida real.

   Brainscan es una película que solo un amante del cine de los 90 podría amar. No es una obra maestra del suspenso, ni del terror, y sus efectos de realidad virtual no han resistido el paso del tiempo, pero tiene un encanto nostálgico innegable. Es una crítica (a veces inconsciente) sobre cómo la tecnología empezaba a aislar a los jóvenes, envuelta en un envoltorio de cine de terror de videoclub.

   El film, que duda entre ser comedia, terror tecnológico o thriller adolescente, es ruidosa, un poco tonta, pero disfrutable si se ve con la actitud correcta: la de alguien que quiere recordar cuando los videojuegos eran algo peligroso y desconocido.

  El villano de la película, una creación digital que cobra vida para atormentar a Michael, es una mezcla descarada entre Freddy Krueger y un presentador de MTV. Es un personaje exagerado, sarcástico y mordaz, puede resultar a veces irritante.

   Una curiosidad para ver sin muchas pretensiones.  


miércoles, 15 de julio de 2026

Tarde de Lecturas

 Muy agradecido a Editorial Inquietantes por la invitación,























miércoles, 8 de julio de 2026

Las cintas de Norliss

 


(The Norliss Tapes, Dan Curtis, 1973)

   Pieza fundamental para cualquier estudioso del horror televisivo de los años 70. Originalmente concebida como el piloto de una serie que nunca llegó a despegar, funciona como un largometraje independiente que captura a la perfección esa atmósfera de misterio paranormal que caracterizó a la época.

   La película utiliza una estructura narrativa muy efectiva: David Norliss, un escritor de temas ocultos desaparece sin dejar rastro. Lo único que queda de él son una serie de cintas de audio que narran su investigación sobre un caso reciente que involucra a una viuda, un escultor y el inquietante resurgir de un muerto con sed de venganza.

   Dan Curtis era un maestro en convertir decorados televisivos limitados en espacios cargados de amenaza. La película es sombría, seria y se toma su propia mitología sobrenatural muy en serio, lo que ayuda a que el espectador también lo haga.

   A diferencia de otras producciones de la época que se refugiaban en castillos, The Norliss Tapes traslada el horror a un entorno contemporáneo de los años 70. Los muebles modernos, las grabadoras de cinta y los coches de la época actúan como un anclaje que hace que lo sobrenatural se sienta más intrusivo y perturbador.

   Roy Thinnes aporta una intensidad contenida y un aire de investigador obsesivo que vende la premisa. Es fácil creer que este hombre ha visto cosas que romperían la mente de una persona normal.

   Al ser un producto pensado para la televisión, el ritmo es lento y pausado. No esperen sobresaltos constantes; es un horror que se cuece a fuego muy lento.

   Una joya oculta del horror televisivo, obligatoria para quienes disfrutan de los misterios sobrenaturales de corte detectivesco y la estética de los 70.


viernes, 3 de julio de 2026

Profanación

 


(Fasandræberne, Mikkel Nørgaard 2014)

   Esta producción tiene la difícil tarea de superar el impacto de la primera, Misericordia. Si bien esta era un estudio sobre el aislamiento y el trauma individual, Profanación expande el universo del Departamento Q hacia el territorio del thriller político y social, demostrando que el frío de Dinamarca esconde demasiados secretos.

   La trama nos lleva a un caso de hace veinte años: el brutal asesinato de dos gemelos en una cabaña remota. Aunque un hombre confesó y el caso se cerró, el padre de las víctimas se suicida tras entregarle a Carl Mørck una serie de documentos que apuntan a que los verdaderos culpables —jóvenes pertenecientes a la élite social danesa de la época— quedaron impunes.

   Mientras que Misericordia era un rompecabezas más íntimo, Profanación se siente más grande y ambiciosa. El conflicto entre la justicia y el poder de las clases altas añade una capa de indignación que hace que el espectador se involucre emocionalmente mucho más en la investigación.

    A diferencia de la primera película, aquí los antagonistas no son locos solitarios, sino depredadores sociales protegidos por el sistema. Esto genera una sensación de impotencia muy efectiva y un tono de thriller de venganza que funciona a la perfección.

   La película no escatima en crudeza. El nivel de violencia es más directo que en la anterior, lo que puede resultar difícil de digerir para algunos espectadores.

  Imprescindible si te gustó la primera; más oscura, más valiente y mucho más satisfactoria en su resolución.


Cosas del invierno

 


Proverbio