(Terror Train, Roger Spottiswoode, 1980)
Un simple slasher de la era dorada, sin mucho
vuelo, que apenas se destaca por contar con la presencia de la "Scream
Queen", Jamie Lee Curtis.
La
película toma la fórmula clásica de "venganza por una broma pesada"
(muy común tras el éxito de Prom Night) y la traslada a un escenario
único: un tren en movimiento durante una fiesta de Nochevieja.
Tres
años después de que una cruel broma de iniciación dejara a un estudiante de
medicina traumatizado, los responsables de aquel acto celebran su graduación en
un tren privado alquilado para una fiesta de disfraces. Lo que no saben es que
un asesino se ha colado a bordo. La peculiaridad del criminal es su modus
operandi: mata a un invitado y le roba el disfraz, lo que le permite
esconderse a plena vista entre los estudiantes mientras los elimina uno a uno.
Llama la atención
de la presencia de David Copperfield, sí, el famoso mago aparece interpretando
a un... mago. Sus trucos añaden un toque surrealista y bastante relleno a la
narrativa.
No es tan sangrienta como Viernes 13,
ni tan revolucionaria como Halloween, el giro final no es tan inquietante
y lo que la diferencia de otras producciones es su atmósfera invernal/ferroviaria.
El principal problema es
que, pese a lo claustrofóbico que puede resultar el viaje, la película no logra
generar un suspenso real y las boberías de algunos personajes hace que el
espectador pierda interés en la trama. Estrictamente una más…











