martes, 7 de abril de 2026

El tren del terror


El tren del terror
(Terror Train, Roger Spottiswoode, 1980)



Un simple slasher de la era dorada, sin mucho vuelo, que apenas se destaca por contar con la presencia de la "Scream Queen", Jamie Lee Curtis.

     La película toma la fórmula clásica de "venganza por una broma pesada" (muy común tras el éxito de Prom Night) y la traslada a un escenario único: un tren en movimiento durante una fiesta de Nochevieja.

     Tres años después de que una cruel broma de iniciación dejara a un estudiante de medicina traumatizado, los responsables de aquel acto celebran su graduación en un tren privado alquilado para una fiesta de disfraces. Lo que no saben es que un asesino se ha colado a bordo. La peculiaridad del criminal es su modus operandi: mata a un invitado y le roba el disfraz, lo que le permite esconderse a plena vista entre los estudiantes mientras los elimina uno a uno.

   Llama la atención de la presencia de David Copperfield, sí, el famoso mago aparece interpretando a un... mago. Sus trucos añaden un toque surrealista y bastante relleno a la narrativa.

   No es tan sangrienta como Viernes 13, ni tan revolucionaria como Halloween, el giro final no es tan inquietante y lo que la diferencia de otras producciones es su atmósfera invernal/ferroviaria.

   El principal problema es que, pese a lo claustrofóbico que puede resultar el viaje, la película no logra generar un suspenso real y las boberías de algunos personajes hace que el espectador pierda interés en la trama. Estrictamente una más…   


El Susurro...

 Y ahora que volvió a estar de moda "el lado oscuro de la luna"....







jueves, 12 de marzo de 2026

Cuando el destino nos alcance

 



(Soylent Green, Richard Fleischer,1973).

   Esta una de las distopías más asfixiantes y proféticas de la historia del cine. Aunque se ambientaba en un entonces lejano 2022, verla hoy resulta escalofriante por lo acertado de su atmósfera de colapso ambiental y social.

   Basada libremente en la novela ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! de Harry Harrison, la película es una mezcla magistral de cine negro policial y ciencia ficción sociológica. Es una obra que no solo busca entretener, sino lanzar una advertencia desesperada sobre el rumbo de la humanidad.

   Nueva York, año 2022. La ciudad tiene 40 millones de habitantes. El calor es constante debido al efecto invernadero, el agua está racionada y la comida real es un lujo que solo el 1% puede pagar. El resto de la población sobrevive a base de raciones de Soylent, un alimento procesado por una corporación todopoderosa.

   Robert Thorn (Charlton Heston), un detective de policía cínico y endurecido investiga el asesinato de un ejecutivo de la corporación Soylent. Lo que parece un robo rutinario lo lleva a descubrir una verdad conspiranoica que cambiará su percepción de la supervivencia humana.

 

Lo que la hace una Obra Maestra:

  • El Dúo Protagonista: Si bien Charlton Heston cumple perfectamente como el rudo detective Thorn, el alma de la película es Edward G. Robinson como Sol Roth, el "Libro" (un investigador que recuerda cómo era el mundo antes del desastre). Esta fue la última película de Robinson; el actor murió poco después del rodaje, lo que añade una carga emocional devastadora a sus escenas.
  • La Escena de la "Eutanasia": Es, posiblemente, una de las secuencias más hermosas y tristes de la ciencia ficción. Ver a Sol despedirse del mundo mientras observa imágenes de una naturaleza que ya no existe, acompañada por música clásica, es un momento de una potencia lírica insuperable.
  • El Retrato de la Desigualdad: La película es brutal al mostrar cómo la élite vive con aire acondicionado y chuletas de carne, mientras que a la gente pobre se la retira de las calles con excavadoras (las famosas "palas") como si fueran basura.
  • El Final Icónico: Pocas frases han pasado tanto a la cultura popular como el grito final de Heston. Es un cierre que no ofrece consuelo, solo un horror absoluto sobre el ciclo de consumo humano.

    A diferencia de las distopías modernas llenas de efectos visuales limpios, aquí todo se siente sucio, sudoroso y claustrofóbico. La falta de recursos no se cuenta, se palpa en cada encuadre.

   Un clásico oscuro y pesimista que todo el mundo debería ver al menos una vez. Es cine con mensaje, pero con el puñetazo directo al estómago que solo el cine de los 70 sabía dar.





El amor tiene forma de sombra

 




No fue un beso lo que la cambió.

Fue la noche.

Una noche tan honda que devoraba los sonidos, las luces, las plegarias.

 

Ella lo vio entre las sombras:

un rostro pálido, unos ojos como espejos sin fondo.

No sintió miedo —sólo reconocimiento.

Era como mirarse en un reflejo anterior al tiempo.

 

Cuando él la tocó, la sangre se volvió música.

El corazón, un tambor lento que ya no quería detenerse.

Ella cerró los ojos y entendió:

no era su víctima, era su elegida.

 

Desde entonces camina por las calles desiertas,

con la piel fría, los labios teñidos de luna,

y el deseo ardiendo bajo el silencio.

 

Ama la oscuridad porque es lo único que no la traiciona.

Ama la oscuridad porque allí él aún la espera.

Y cuando la noche la envuelve por completo,

siente su aliento en el cuello,

su nombre pronunciado con un hambre sagrada.

 

Entonces sonríe.

Porque el amor, para ella,

siempre tuvo forma de sombra.


FDL 2026

Derechos reservados

miércoles, 25 de febrero de 2026

Las Tijeras del Diablo

(El jardín de las torturas, The Torture Garden, Freddie Francis, Uk, 1967)


 



Una de las joyas de la productora Amicus, que a diferencia de la Hammer (más centrada en monstruos clásicos), se especializó en las películas de antología: historias cortas unidas por un hilo conductor. Un festín de horror británico con un guion escrito por nada menos que Robert Bloch, el autor de la novela Psicosis.

   La película sigue una fórmula clásica: cinco desconocidos visitan una feria y entran en la atracción del Dr. Diabolo, quien les ofrece ver su destino a través de las "tijeras del diablo", tijera en manos de una estatua que representa a la Moira Atropos. Lo que sigue son cuatro relatos de ambición, locura y horror.

 

  1. Enoch: Un hombre descubre un gato demoníaco que se alimenta de sangre.
  2. Terror en Hollywood: Una aspirante a actriz descubre el macabro secreto de la eterna juventud.
  3. Mr. Steinway: Un relato algo bizarro sobre un piano celoso. Sí, un piano.
  4. El coleccionista de Poe: El plato fuerte de la película. Un coleccionista obsesionado con Edgar Allan Poe que es invitado otro para ver su colección privada.

 

 

   El jardín de las torturas es una pieza esencial del horror británico y uno de los mejores ejemplos del cine de antología de la productora Amicus. Como suele ocurrir en este formato, la película tiene altibajos —siendo la historia del piano celoso la más floja y bizarra—, pero el segmento final protagonizado por Jack Palance y Peter Cushing eleva la cinta a otro nivel, convirtiéndola en un duelo actoral antológico basado en la obsesión por Edgar Allan Poe.

   La película es divertida, macabra y visualmente muy atractiva. Burgess Meredith está fantástico como el Dr. Diabolo, el siniestro maestro de ceremonias que guía a los protagonistas hacia su destino.

   Por su parte, la dirección de Freddie Francis es impecable, logrando que cada relato posea una identidad visual propia y una atmósfera inquietante que nunca decae.

   Si disfrutas del terror que se siente como hojear un cómic de Tales from the Crypt, esta película te va a encantar. Es un clásico imperdible que combina un reparto estelar con una estética gótica psicodélica absolutamente única.


Holocausto 2000

 (Rain of fire/The chosen, Alberto De Martino, Ita, Uk, 1977)




   La película es un intento de mezclar el horror satánico de The Omen con el cine de catástrofes y un poco de paranoia nuclear. El resultado es una cinta que camina entre la seriedad absoluta y un collage de influencias. Es un ejemplo perfecto de lo que sucedía cuando la industria del cine europeo intentaba subirse al tren de un éxito de Hollywood con un presupuesto más ajustado y no mucho más.

   Robert Caine (Kirk Douglas), un poderoso ejecutivo industrial, planea construir una gigantesca planta de energía nuclear en el Medio Oriente. Lo que él ve como el futuro de la humanidad, otros lo ven como el cumplimiento de la profecía bíblica: la "bestia de siete cabezas" (que aquí son, literalmente, los siete reactores de la planta). Para colmo, su hijo Angel parece estar demasiado entusiasmado con el proyecto y empieza a deshacerse de cualquiera que se oponga a los planes de su padre.

   El problema es que por momentos la historia se siente como un panfleto antinuclear disfrazado de cine de terror, sin muchas sorpresas y mucho de rutina.

    Sin dudas lo mejor es la presencia de Kirk Douglas que pone todo en esta producción de serie B. Se toma la película tan en serio que su intensidad casi compensa las carencias del guion.

   Para destacar la música de Ennio Morricone y la escena del sueño de Kirk Douglas en la playa con la planta nuclear de fondo, muy surrealista y una rareza que parece salida de otro film.

   Holocausto es simplemente una película para ver un domingo por la tarde, o seguidores del cine de terror setentero.


jueves, 12 de febrero de 2026

Pétalos helados



 

El cementerio dormía bajo la bruma. La noche se derramaba como tinta sobre las lápidas.

Las cruces parecían susurrar nombres que el viento no se atrevía a repetir.

Ella avanzó descalza, vestida de negro, sosteniendo una rosa que aún no se había abierto.

Cada pétalo era una promesa, cada espina, una herida que no cicatrizaba.

 

Decían que el amor no sobrevive a la muerte.

Pero el suyo había echado raíces en la oscuridad.

 

Al llegar a la tumba de él, se arrodilló. La luna se ocultó detrás de las nubes.

La piedra estaba húmeda, y un hilo de musgo formaba letras invisibles.

Dejó la rosa sobre la losa y esperó.

El silencio era tan profundo que pudo oír su propio corazón desvanecerse.

 

Entonces la flor se abrió.

Sus pétalos exhalaron un perfume antiguo, mezcla de sangre y de recuerdos.

Y del suelo brotó un resplandor leve, como un suspiro contenido demasiado tiempo.

 

Ella comprendió que él seguía allí, entre las raíces, alimentando la flor.

Una parte de su alma, tal vez.

Un fragmento del beso que no llegó a dar.

 

La rosa se quedó viva, floreciendo en cada luna llena.

Quienes pasaban por el lugar juraban oír, en la noche, un murmullo enamorado,

como si alguien pronunciara su nombre con ternura y miedo.

 

Y así, mientras el mundo se olvidaba de ambos,

la rosa continuó creciendo sobre la tumba,

guardando en sus espinas la memoria del amor que nunca quiso morir.


FDL 2026