miércoles, 25 de febrero de 2026

Las Tijeras del Diablo

(El jardín de las torturas, The Torture Garden, Freddie Francis, Uk, 1967)


 



Una de las joyas de la productora Amicus, que a diferencia de la Hammer (más centrada en monstruos clásicos), se especializó en las películas de antología: historias cortas unidas por un hilo conductor. Un festín de horror británico con un guion escrito por nada menos que Robert Bloch, el autor de la novela Psicosis.

   La película sigue una fórmula clásica: cinco desconocidos visitan una feria y entran en la atracción del Dr. Diabolo, quien les ofrece ver su destino a través de las "tijeras del diablo", tijera en manos de una estatua que representa a la Moira Atropos. Lo que sigue son cuatro relatos de ambición, locura y horror.

 

  1. Enoch: Un hombre descubre un gato demoníaco que se alimenta de sangre.
  2. Terror en Hollywood: Una aspirante a actriz descubre el macabro secreto de la eterna juventud.
  3. Mr. Steinway: Un relato algo bizarro sobre un piano celoso. Sí, un piano.
  4. El coleccionista de Poe: El plato fuerte de la película. Un coleccionista obsesionado con Edgar Allan Poe que es invitado otro para ver su colección privada.

 

 

   El jardín de las torturas es una pieza esencial del horror británico y uno de los mejores ejemplos del cine de antología de la productora Amicus. Como suele ocurrir en este formato, la película tiene altibajos —siendo la historia del piano celoso la más floja y bizarra—, pero el segmento final protagonizado por Jack Palance y Peter Cushing eleva la cinta a otro nivel, convirtiéndola en un duelo actoral antológico basado en la obsesión por Edgar Allan Poe.

   La película es divertida, macabra y visualmente muy atractiva. Burgess Meredith está fantástico como el Dr. Diabolo, el siniestro maestro de ceremonias que guía a los protagonistas hacia su destino.

   Por su parte, la dirección de Freddie Francis es impecable, logrando que cada relato posea una identidad visual propia y una atmósfera inquietante que nunca decae.

   Si disfrutas del terror que se siente como hojear un cómic de Tales from the Crypt, esta película te va a encantar. Es un clásico imperdible que combina un reparto estelar con una estética gótica psicodélica absolutamente única.


Holocausto 2000

 (Rain of fire/The chosen, Alberto De Martino, Ita, Uk, 1977)




   La película es un intento de mezclar el horror satánico de The Omen con el cine de catástrofes y un poco de paranoia nuclear. El resultado es una cinta que camina entre la seriedad absoluta y un collage de influencias. Es un ejemplo perfecto de lo que sucedía cuando la industria del cine europeo intentaba subirse al tren de un éxito de Hollywood con un presupuesto más ajustado y no mucho más.

   Robert Caine (Kirk Douglas), un poderoso ejecutivo industrial, planea construir una gigantesca planta de energía nuclear en el Medio Oriente. Lo que él ve como el futuro de la humanidad, otros lo ven como el cumplimiento de la profecía bíblica: la "bestia de siete cabezas" (que aquí son, literalmente, los siete reactores de la planta). Para colmo, su hijo Angel parece estar demasiado entusiasmado con el proyecto y empieza a deshacerse de cualquiera que se oponga a los planes de su padre.

   El problema es que por momentos la historia se siente como un panfleto antinuclear disfrazado de cine de terror, sin muchas sorpresas y mucho de rutina.

    Sin dudas lo mejor es la presencia de Kirk Douglas que pone todo en esta producción de serie B. Se toma la película tan en serio que su intensidad casi compensa las carencias del guion.

   Para destacar la música de Ennio Morricone y la escena del sueño de Kirk Douglas en la playa con la planta nuclear de fondo, muy surrealista y una rareza que parece salida de otro film.

   Holocausto es simplemente una película para ver un domingo por la tarde, o seguidores del cine de terror setentero.


jueves, 12 de febrero de 2026

Pétalos helados



 

El cementerio dormía bajo la bruma. La noche se derramaba como tinta sobre las lápidas.

Las cruces parecían susurrar nombres que el viento no se atrevía a repetir.

Ella avanzó descalza, vestida de negro, sosteniendo una rosa que aún no se había abierto.

Cada pétalo era una promesa, cada espina, una herida que no cicatrizaba.

 

Decían que el amor no sobrevive a la muerte.

Pero el suyo había echado raíces en la oscuridad.

 

Al llegar a la tumba de él, se arrodilló. La luna se ocultó detrás de las nubes.

La piedra estaba húmeda, y un hilo de musgo formaba letras invisibles.

Dejó la rosa sobre la losa y esperó.

El silencio era tan profundo que pudo oír su propio corazón desvanecerse.

 

Entonces la flor se abrió.

Sus pétalos exhalaron un perfume antiguo, mezcla de sangre y de recuerdos.

Y del suelo brotó un resplandor leve, como un suspiro contenido demasiado tiempo.

 

Ella comprendió que él seguía allí, entre las raíces, alimentando la flor.

Una parte de su alma, tal vez.

Un fragmento del beso que no llegó a dar.

 

La rosa se quedó viva, floreciendo en cada luna llena.

Quienes pasaban por el lugar juraban oír, en la noche, un murmullo enamorado,

como si alguien pronunciara su nombre con ternura y miedo.

 

Y así, mientras el mundo se olvidaba de ambos,

la rosa continuó creciendo sobre la tumba,

guardando en sus espinas la memoria del amor que nunca quiso morir.


FDL 2026

jueves, 5 de febrero de 2026

Heavy Metal: Universo en fantasía

 


(Heavy metal: the movie, Gerald Potterton, 1981)      

Heavy metal fue un film de animación inspirado en el comic del mismo nombre, y que a su vez era adaptado de uno francés llamado Metal Hurlant.

   El proyecto nació bajo la influencia de Moebius (quien luego se alejaría del desarrollo directo) y contó con la participación de ilustradores legendarios como Frank Frazetta, el argentino Juan Giménez, Richard Corben, Bernie Wrightson y Christos Achilleos. Algunos colaboraron activamente en el film, mientras que otros fueron fundamentales en la creación de escenarios y personajes que evolucionaron hasta su versión final en pantalla.

   A este equipo de lujo se sumaron Dan O’Bannon (guionista de Alien) e Ivan Reitman en el rol de productor, quien más tarde alcanzaría el éxito mundial como director de Los Cazafantasmas (Ghostbusters, 1984).

   La variedad de artistas y guionistas tenía un propósito claro: estructurar la película a través de historias antológicas con estilos visuales contrastantes. El objetivo era resaltar la diversidad artística y distanciar el proyecto de cualquier otra producción animada para adultos de la época.  

 

Las historias

Aterrizaje (Soft Landing):

Una nave espacial, que se encuentra en orbita muy cercana, abre sus compuertas y un Corvette de los años 60 sale comandado por un astronauta, que aterriza sobre la Tierra en medio del desierto ayudado por un paracaídas. 

Grimaldi (Idem):

El astronauta llega a una casa que luce muy parecida al Bates Motel de Psicosis, entra y su hija le da la bienvenida. Él le regala una caja, de la que sale una extraña esfera verde con vida propia, llamada Loc- Nar. La que le contarará historias siniestras sobre su poder en todo el universo.

 

Harry Canyon (Idem):

Un taxista en la ciudad de New York en el año 2031, conoce a una chica muy sexy, que lo hará involucrarse en una aventura detectivesca, llena de peligros y persecuciones.

 

Den (Idem):

Basada en el popular comic de Richard Corben, el episodio nos cuenta la vida de un adolescente debilucho que, por medio de un experimento, viaja a otra galaxia y se convierte en un musculoso y aguerrido personaje.

 

Captain Sternn (Idem):

El personaje que da nombre al episodio es enjuiciado por un tribunal muy peculiar. Es acusado de diferentes hechos contra la moral y buenas costumbres. Pero él tiene un plan para quedar en libertad, que se complicará cuando el Loc- Nar se apodere de su testigo.

 

B-17 (Idem):

Un avión B-17 de la Segunda Guerra Mundial es alcanzado por sus enemigos y aterriza en medio de una selva desconocida y oscura. El piloto y su copiloto sobreviven y descubren que se encuentran en un cementerio de aviones. De la oscuridad, cientos de pilotos zombies se asoman y se acercan con malas intenciones.

 

Tan Hermosa y tan peligrosa (So Beautiful and So Dangerous):

Se investigan casos de mutaciones en el pentágono, dos extraterrestres, un robot, un político y su secretaria se verán envueltos en circunstancias cómicas y peculiares.

 

Taarna (Idem):

   Con claras reminiscencias de Arzach (la célebre obra de Moebius), esta historia narra la mutación de un grupo de trabajadores en feroces asesinos bajo la influencia del Loc-Nar. Tras la brutal destrucción de una ciudad pacífica, los supervivientes lanzan un desesperado grito de auxilio al último de los guerreros taarakianos.

   Tras una majestuosa secuencia aérea que sobrevuela los restos óseos de una criatura colosal, descubrimos que el legendario defensor es, en realidad, una mujer: Taarna. Silenciosa y aguerrida, ella se enfrentará a las hordas bárbaras en el segmento más dramático, violento y visualmente impactante de todo el film.  


Grimaldi (final):

   La conclusión llegará con la vuelta a la casa, lo que sucede con la pequeña y el Loc- Nar, y la aparición de un personaje del episodio anterior, y un final cíclico esperanzador.


Todas las historias tienen una cosa en común, El Loc- Nar, objeto que en realidad aparece en el comic Den de Richard Corben, que es utilizado como nexo en el film.

   Otro de los atractivos fue la música, compuesta por conocidos grupos de Heavy Metal y otros de rock, entre los que se destacaban Blue Öyster Cult, Cheap Trick, Nazareth, Black Sabbath y Sammy Hagar.

   El film tiene algunos altibajos, pero a través de los años ha crecido y es una obra de referencia como The Rocky Horror Picture Show, Tommy, The Wall y tantos otros que poblaron la cartelera de los cines en trasnoche.

                    

 

Heavy metal 2000

   Su secuela se realizó 19 años después, con mayor presupuesto, mejor producción y otra tecnología, pero con menor creatividad. Se trató de una sola historia con mucho sexo y violencia, tratando de emular algunas cosas de la primera, pero sin tanta emoción ni misterio.

   Y la gran pregunta que nos queda es: ¿Se vendrá una tercera?

 

 

 

 

 


lunes, 2 de febrero de 2026

Venus in Furs

 (Venus in Furs/Paroxismus, Jess Franco, Ita, Alem, 1969)


   

Alejada de la crudeza de sus trabajos posteriores, esta película es un poema visual onírico, cargado de erotismo sofisticado y una atmósfera psicodélica inigualable.

   Inspirada muy libremente en la famosa novela de Leopold von Sacher-Masoch, esta versión no es una adaptación literaria, sino una fantasía surrealista que utiliza la música y la imagen para narrar una historia de obsesión que trasciende la muerte.

   Jimmy Logan (James Darren), un talentoso músico de jazz estadounidense que vive en Estambul, encuentra el cuerpo sin vida de una hermosa mujer (Maria Rohm) en una playa, con signos de haber sido torturada. Tiempo después, en una fiesta de la alta sociedad, Jimmy queda estupefacto al ver a la misma mujer, viva y radiante, presentándose como Wanda.

A partir de ese momento, Wanda se convierte en una especie de ángel vengador o súcubo que arrastra a Jimmy a un torbellino de deseo, mientras ella busca sistemáticamente a las personas que la ultrajaron (un grupo de aristócratas decadentes liderados por un inquietante Klaus Kinski) para llevarlos a su perdición.

   Es imposible hablar de esta película sin su banda sonora. Es una mezcla de jazz psicodélico y pop lounge que no solo acompaña, sino que dicta el ritmo de la película. Es tan icónica que a veces la música parece ser el verdadero protagonista.

   Venus in Furs es una experiencia hipnótica. Si buscas una trama lineal y lógica, probablemente te sientas perdido o frustrado. Es una película que se debe "sentir" más que entender. Es un ejercicio de estilo puro donde el erotismo no es gratuito, sino que forma parte de una atmósfera de decadencia y muerte. Es elegante, oscura y profundamente melancólica. Aunque el ritmo puede ser lento para los estándares actuales, la belleza de sus imágenes y la potencia de su música logran mantener un estado de fascinación constante.

   Una de las mejores puertas de entrada al universo de Jess Franco. Es erotismo gótico, psicodelia y jazz fundidos en una pesadilla de clase alta.

 



El planeta salvaje


(La Planète sauvage, René Laloux, Francia, 1973)



   Más que una película de animación; es una experiencia surrealista, filosófica y visualmente hipnótica que marcó un hito en el cine de ciencia ficción europeo. Basada en la estética del ilustrador Roland Topor, es una obra que se ha convertido en un clásico de culto.

   Ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes, "El planeta salvaje" es una fábula distópica que utiliza la animación para explorar temas complejos como el racismo, la opresión y el derecho a la existencia.

   En el lejano planeta Yagam, viven los Draags, unos gigantes azules con ojos rojos y orejas de pez que poseen una tecnología y espiritualidad sumamente avanzadas. En este mundo, los humanos (llamados Oms) son considerados animales salvajes o, en el mejor de los casos, mascotas domésticas de los niños Draag.

   La trama sigue a Terr, un Om que es adoptado por una joven Draag. Gracias a un dispositivo de aprendizaje electrónico de su dueña, Terr adquiere conocimientos científicos y filosóficos que los Draags creían que los humanos no podían procesar. Tras escapar, Terr utiliza este conocimiento para organizar una resistencia y luchar por la libertad de su especie.

Lo que la hace una obra maestra:

    La historia invita a la reflexión sobre cómo tratamos a los animales y cómo las estructuras de poder utilizan la supuesta "superioridad intelectual" para justificar la tiranía. Es un comentario crudo sobre la deshumanización.

   Aunque su ritmo es pausado, cada cuadro está lleno de detalles que expanden el universo de la historia.

   Es fascinante ver cómo el conocimiento se convierte en la herramienta definitiva de liberación. En un mundo de gigantes, la única forma de que los pequeños sobrevivan es a través de la educación y la unidad. Es una pieza imprescindible para cualquier amante del cine que busque algo que desafíe su percepción visual y su conciencia social.

   Una joya de la animación experimental. Extraña, hermosa y profundamente provocadora.


martes, 27 de enero de 2026

Sexy Cat

(Sexy Cat, Julio Pérez Tabernero, España, 1973)


  Es una de esas rarezas fascinantes del cine de género español (y coproducción italiana) de los años 70. Por un lado, intenta ser un giallo clásico con su asesino misterioso y sus giros de guion; por otro, abraza la estética del cómic y el cine de explotación de superhéroes (o supervillanos) como Diabolik o Kriminal. El resultado es una obra colorida, algo caótica, pero con un encanto retro innegable.

   La historia gira en torno a un detective que investiga una serie de brutales asesinatos que parecen imitar las hazañas de un personaje de cómic llamado Sexy Cat. El creador del cómic se convierte en el principal sospechoso, pero la línea entre el autor y su creación empieza a borrarse. Aparece una mujer que guarda un parecido asombroso con la heroína de las viñetas, y pronto la trama se complica con chantajes, identidades ocultas y un asesino que acecha desde las sombras.

   Lo mejor de la película es su apartado visual. La influencia del cómic es evidente en los encuadres, los colores saturados y el diseño del personaje de Sexy Cat (con su traje ajustado y máscara). Es una cápsula del tiempo del diseño de principios de los 70, producción difícil de encontrar y poco mencionada, la convierte en una pieza de culto para los seguidores del cine de terror europeo y del Spanish Fantaterror.

  Se destaca además por reunir a algunas de las figuras más emblemáticas del cine de género de la época:

Germán Cobos, actor español con una presencia física imponente, interpreta a Arthur, el protagonista que se ve envuelto en la red de asesinatos. Cobos aporta la sobriedad necesaria para equilibrar los elementos más extravagantes y "camp" de la película. Su capacidad para navegar entre el cine serio y el de consumo rápido lo convirtió en el ancla perfecta para este relato.

Lone Fleming, una de las grandes musas del fantaterror (famosa por La noche del terror ciego). Su presencia aquí es magnética; Lone siempre tuvo esa habilidad especial para proyectar una mezcla de vulnerabilidad y misterio que encaja perfectamente en la atmósfera de un giallo.

  Una rareza visualmente atractiva, imprescindible para todos los cinéfilos del mundo.