miércoles, 15 de julio de 2026

Tarde de Lecturas

 Muy agradecido a Editorial Inquietantes por la invitación,























miércoles, 8 de julio de 2026

Las cintas de Norliss

 


(The Norliss Tapes, Dan Curtis, 1973)

   Pieza fundamental para cualquier estudioso del horror televisivo de los años 70. Originalmente concebida como el piloto de una serie que nunca llegó a despegar, funciona como un largometraje independiente que captura a la perfección esa atmósfera de misterio paranormal que caracterizó a la época.

   La película utiliza una estructura narrativa muy efectiva: David Norliss, un escritor de temas ocultos desaparece sin dejar rastro. Lo único que queda de él son una serie de cintas de audio que narran su investigación sobre un caso reciente que involucra a una viuda, un escultor y el inquietante resurgir de un muerto con sed de venganza.

   Dan Curtis era un maestro en convertir decorados televisivos limitados en espacios cargados de amenaza. La película es sombría, seria y se toma su propia mitología sobrenatural muy en serio, lo que ayuda a que el espectador también lo haga.

   A diferencia de otras producciones de la época que se refugiaban en castillos, The Norliss Tapes traslada el horror a un entorno contemporáneo de los años 70. Los muebles modernos, las grabadoras de cinta y los coches de la época actúan como un anclaje que hace que lo sobrenatural se sienta más intrusivo y perturbador.

   Roy Thinnes aporta una intensidad contenida y un aire de investigador obsesivo que vende la premisa. Es fácil creer que este hombre ha visto cosas que romperían la mente de una persona normal.

   Al ser un producto pensado para la televisión, el ritmo es lento y pausado. No esperen sobresaltos constantes; es un horror que se cuece a fuego muy lento.

   Una joya oculta del horror televisivo, obligatoria para quienes disfrutan de los misterios sobrenaturales de corte detectivesco y la estética de los 70.


viernes, 3 de julio de 2026

Profanación

 


(Fasandræberne, Mikkel Nørgaard 2014)

   Esta producción tiene la difícil tarea de superar el impacto de la primera, Misericordia. Si bien esta era un estudio sobre el aislamiento y el trauma individual, Profanación expande el universo del Departamento Q hacia el territorio del thriller político y social, demostrando que el frío de Dinamarca esconde demasiados secretos.

   La trama nos lleva a un caso de hace veinte años: el brutal asesinato de dos gemelos en una cabaña remota. Aunque un hombre confesó y el caso se cerró, el padre de las víctimas se suicida tras entregarle a Carl Mørck una serie de documentos que apuntan a que los verdaderos culpables —jóvenes pertenecientes a la élite social danesa de la época— quedaron impunes.

   Mientras que Misericordia era un rompecabezas más íntimo, Profanación se siente más grande y ambiciosa. El conflicto entre la justicia y el poder de las clases altas añade una capa de indignación que hace que el espectador se involucre emocionalmente mucho más en la investigación.

    A diferencia de la primera película, aquí los antagonistas no son locos solitarios, sino depredadores sociales protegidos por el sistema. Esto genera una sensación de impotencia muy efectiva y un tono de thriller de venganza que funciona a la perfección.

   La película no escatima en crudeza. El nivel de violencia es más directo que en la anterior, lo que puede resultar difícil de digerir para algunos espectadores.

  Imprescindible si te gustó la primera; más oscura, más valiente y mucho más satisfactoria en su resolución.


Cosas del invierno

 


Proverbio

 


viernes, 19 de junio de 2026

Las Mutaciones

 


(The Mutations/ The Freakmaker, Jack Cardiff, UK, 1974),

   Es una producción que se sitúa en la frontera entre la ciencia ficción macabra y el drama de explotación más sórdido. La trama sigue al profesor Nolter (Donald Pleasence), un científico obsesionado con la idea de que la humanidad puede evolucionar mediante la integración de ADN vegetal. Para llevar a cabo sus experimentos, el doctor utiliza como sujetos de prueba a jóvenes estudiantes, a quienes transforma en criaturas aberrantes con la ayuda de los peculiares integrantes de un circo de fenómenos (freaks).

   Si bien la intención es aterradora, el maquillaje de los hombres-planta (con esas verrugas y texturas de látex) hoy en día resulta un tanto cómico. Se nota el esfuerzo, pero el resultado final roza lo risible en lugar de lo terrorífico.

  La película dedica mucho tiempo a las dinámicas internas del circo, y la relación que mantienen los jóvenes estudiantes, y que a veces, se sienten desconectadas del horror central. Es un filme que tarda en arrancar y que requiere paciencia por parte del espectador.

Es una obra que se disfruta principalmente por su atmósfera y por el elenco: Pleasence brilla en su papel y Tom Baker pone el cuerpo de muy buena manera a la siniestra figura de Lynch. Sin embargo, la historia resulta bastante convencional y está poco lograda.  

   Un visionado obligado para seguidores del cine B, los freaks, y de la scream queen Julie Ege.