Mostrando entradas con la etiqueta halloween. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta halloween. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de octubre de 2026

El desfile

 


La luna estaba en lo alto cuando el desfile comenzó. Docenas de niños caminaban disfrazados. Fantasmas, esqueletos, zombis, se destacaban en la avenida.

   Una niña caracterizada como la de Terrifer 2 empezó a sobresalir. Torció su cuello, dio unas piruetas estrambóticas y luego se sacudió.

   La gente enloqueció. Todos aplaudieron, aunque más de uno sintió terror.

Una sonrisa siniestra se asomó en su rostro y la situación empeoró cuando de entre sus ropas sacó un par de cuchillas de carnicero.

   Allí la pesadilla se adueñó del Halloween…

 

FDL 2026

Derechos Reservados

miércoles, 20 de mayo de 2026

Ya falta poco

 Es este sábado!!!








martes, 23 de diciembre de 2025

miércoles, 29 de octubre de 2025

La visitante entre calabazas

 



   La aldea se preparaba para la Noche de Halloween, y Abel mucho más. El aire de octubre olía a hojas muertas y a promesas rotas. Él caminó descalzo por el huerto abandonado, donde las calabazas crecían torcidas, húmedas aún por el rocío de los que se habían ido. Cada una tenía una forma distinta de sonrisa, y todas lo miraban.

   El sol se escondía detrás de los árboles grises, y la luz parecía una herida. Abel se inclinó sobre una de las calabazas; sintió su pulso débil, su respiración vegetal. Cuando la cortó, la carne exhaló un gemido.

—¿Por qué sonríes así? —preguntó.

   La calabaza abrió sus grietas naranjas y la voz salió, tibia, con un temblor de nostalgia.
—Porque sé a quién esperas esta noche.

   Entonces, volvió a él ese recuerdo: los ojos en el espejo empañado, la figura que se asomaba cada 31 de octubre, cuando las almas volvían para buscar la piel que alguna vez amaron.

   Abel llevó la calabaza a su habitación. La colocó sobre la mesa y encendió una vela en su interior. La llama vaciló, luego ardió con un resplandor profundo, casi humano. Afuera, el viento movía los velos del jardín y el río reflejaba un rostro que no era el suyo.

   A medianoche, cuando el pueblo dormía, la puerta se abrió sin ruido. La visitante entró cubierta de polvo y luna. No tenía sombra. Se inclinó sobre él, sus labios olían a humo y a tierra. Sus ojos brillaban. Su pelo era una maraña.

   Cuando amaneció, el huerto estaba vacío. Solo las calabazas permanecían, todas sonriendo.

  ¿Sabes por qué? Porque ellas sonríen, cuando saben demasiado o se despiden de alguien que pasó al otro lado… 

viernes, 19 de septiembre de 2025

Ya falta poco

 


Voces de Halloween

 



   Los personajes llegan de a uno, o de a pares. La chica de los gatos negros entra primero, seguida por sus felinos, que se disuelven al tocar la alfombra del vestíbulo. La Momia del atardecer se detiene ante un espejo manchado y observa su rostro de tela que nunca cambia. La Reina desmemoriada se sienta en un sillón tapizado con nombres que no son suyos.

   El carrousel de los milagros gira a lo lejos, visible desde cada ventana, aunque todos saben que está en otro lugar. Es parte del misterio. El hotel lo permite.

   El Chico de los relojes se detiene en el centro del salón principal. En la pared hay un enorme reloj sin números, sin manecillas, sin tic-tac. Solo una frase escrita en el borde:

    “Aquí no pasa el tiempo. Pero puede quedarse a dormir.”

   La Chica de los gatos susurra en voz baja: —Ya lo habíamos olvidado.

   Y entonces, la campana del guardián de los volcanes suena por primera vez.


                       (Fragmento)