martes, 27 de enero de 2026

Sexy Cat

(Sexy Cat, Julio Pérez Tabernero, España, 1973)


  Es una de esas rarezas fascinantes del cine de género español (y coproducción italiana) de los años 70. Por un lado, intenta ser un giallo clásico con su asesino misterioso y sus giros de guion; por otro, abraza la estética del cómic y el cine de explotación de superhéroes (o supervillanos) como Diabolik o Kriminal. El resultado es una obra colorida, algo caótica, pero con un encanto retro innegable.

   La historia gira en torno a un detective que investiga una serie de brutales asesinatos que parecen imitar las hazañas de un personaje de cómic llamado Sexy Cat. El creador del cómic se convierte en el principal sospechoso, pero la línea entre el autor y su creación empieza a borrarse. Aparece una mujer que guarda un parecido asombroso con la heroína de las viñetas, y pronto la trama se complica con chantajes, identidades ocultas y un asesino que acecha desde las sombras.

   Lo mejor de la película es su apartado visual. La influencia del cómic es evidente en los encuadres, los colores saturados y el diseño del personaje de Sexy Cat (con su traje ajustado y máscara). Es una cápsula del tiempo del diseño de principios de los 70, producción difícil de encontrar y poco mencionada, la convierte en una pieza de culto para los seguidores del cine de terror europeo y del Spanish Fantaterror.

  Se destaca además por reunir a algunas de las figuras más emblemáticas del cine de género de la época:

Germán Cobos, actor español con una presencia física imponente, interpreta a Arthur, el protagonista que se ve envuelto en la red de asesinatos. Cobos aporta la sobriedad necesaria para equilibrar los elementos más extravagantes y "camp" de la película. Su capacidad para navegar entre el cine serio y el de consumo rápido lo convirtió en el ancla perfecta para este relato.

Lone Fleming, una de las grandes musas del fantaterror (famosa por La noche del terror ciego). Su presencia aquí es magnética; Lone siempre tuvo esa habilidad especial para proyectar una mezcla de vulnerabilidad y misterio que encaja perfectamente en la atmósfera de un giallo.

  Una rareza visualmente atractiva, imprescindible para todos los cinéfilos del mundo.



Hysteria!

(Matthew Scott Kane, David A. Goodman, 2024) 
Dirección: Jordan Vogt-Roberts 
Género: Terror, comedia negra, drama adolescente. Episodios: 8



   Hysteria! es una miniserie de comedia negra y terror que nos transporta directamente al corazón del Pánico Satánico que asoló Estados Unidos en la década de 1980. La serie, creada por Matthew Scott Donnelly y Jonathan Cohen, utiliza este fenómeno cultural real como telón de fondo para una historia ingeniosa sobre heavy metal, histeria colectiva y la búsqueda de fama.

  La historia se sitúa en 1989 y sigue a un grupo de jóvenes músicos de heavy metal en los suburbios de Mississippi, quienes son marginados y percibidos como una amenaza por la comunidad conservadora. Cuando un joven es encontrado muerto en el bosque, los rumores comienzan a volar: ¿fue un suicidio? ¿Un accidente? ¿O fue un sacrificio satánico orquestado por la banda de metal?

   La histeria se apodera de la ciudad gracias a la cobertura sensacionalista de los medios y a la creciente paranoia de los adultos. La serie explora cómo la banda, inicialmente inocente, decide capitalizar el miedo que generan, viéndose envuelta en una espiral de atención, fama y un posible peligro real que no pueden controlar.

   La serie capta brillantemente la estética de los años 80: el glam/rock, metal, hasta la ropa chillona y la obsesión por los casetes. La banda sonora es un punto fuerte, inyectando energía a la narrativa.

   Funciona mejor como una sátira cultural que como terror puro. La verdadera amenaza aquí no son los demonios con cuernos, sino el poder destructivo de las fake news y el prejuicio.

   Aunque la trama puede sentirse un poco estirada y el misterio central a veces se ve eclipsado por la comedia, la serie logra su objetivo de ser un viaje nostálgico y una crítica aguda. Es un recordatorio de que a veces, lo más aterrador no está en la música, sino en cómo reacciona la sociedad ante aquello que no comprende.

   Una cita obligada para los amantes del heavy metal y las críticas al pánico moral de la cultura pop. Por si fuera poco, el carisma de Bruce Campbell eleva la historia por completo.