(Sexy Cat, Julio Pérez Tabernero, España, 1973)
Es una de esas
rarezas fascinantes del cine de género español (y coproducción italiana) de los
años 70. Por un lado, intenta ser un giallo clásico con su asesino
misterioso y sus giros de guion; por otro, abraza la estética del cómic y el
cine de explotación de superhéroes (o supervillanos) como Diabolik o Kriminal.
El resultado es una obra colorida, algo caótica, pero con un encanto retro
innegable.
La historia gira en
torno a un detective que investiga una serie de brutales asesinatos que parecen
imitar las hazañas de un personaje de cómic llamado Sexy Cat. El creador
del cómic se convierte en el principal sospechoso, pero la línea entre el autor
y su creación empieza a borrarse. Aparece una mujer que guarda un parecido
asombroso con la heroína de las viñetas, y pronto la trama se complica con
chantajes, identidades ocultas y un asesino que acecha desde las sombras.
Lo mejor de la
película es su apartado visual. La influencia del cómic es evidente en los
encuadres, los colores saturados y el diseño del personaje de Sexy Cat (con
su traje ajustado y máscara). Es una cápsula del tiempo del diseño de
principios de los 70, producción difícil de encontrar y poco mencionada, la convierte
en una pieza de culto para los seguidores del cine de terror europeo y del Spanish
Fantaterror.
Se destaca
además por reunir a algunas de las figuras más emblemáticas del cine de género
de la época:
Germán Cobos, actor español con una presencia física
imponente, interpreta a Arthur, el protagonista que se ve envuelto en la red de
asesinatos. Cobos aporta la sobriedad necesaria para equilibrar los elementos
más extravagantes y "camp" de la película. Su capacidad para navegar
entre el cine serio y el de consumo rápido lo convirtió en el ancla perfecta
para este relato.
Lone Fleming, una de las grandes musas del fantaterror
(famosa por La noche del terror ciego). Su presencia aquí es magnética;
Lone siempre tuvo esa habilidad especial para proyectar una mezcla de
vulnerabilidad y misterio que encaja perfectamente en la atmósfera de un giallo.
Una rareza
visualmente atractiva, imprescindible para todos los cinéfilos del mundo.


