martes, 21 de octubre de 2025

El Conjuro 4: Últimos Ritos

(The Conjuring: Last Rites, Michael Chaves, 2025) 




   El Conjuro 4 marca el cierre de la saga principal centrada en los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren, interpretados una vez más por el inmejorable dúo de Patrick Wilson y Vera Farmiga. Con el peso de ser la "última" entrega, la película se esfuerza por volver a las raíces de la franquicia, centrándose en el terror atmosférico de una casa embrujada y un caso particularmente siniestro.

La trama se inspira en el famoso y escalofriante Caso de la Familia Smurl, una historia de acoso demoníaco implacable que, según se dice, superó incluso la intensidad de la infame Amityville.

No obstante, y aunque la película funciona como un digno y sólido cierre para la trilogía principal, el nivel de terror y originalidad no logra alcanzar las cimas de las dos primeras entregas dirigidas por James Wan.

La producción mantiene los elementos visuales icónicos de la saga: la sala de artefactos malditos, los pasillos oscuros, las caras siniestras y la aparición de la muñeca Annabelle. Sin embargo, la fórmula se siente ya repetitiva, y en este punto de la franquicia, las sorpresas son pocas. Por ello, se agradece el cierre narrativo que esta entrega proporciona.

A pesar de la despedida de los Warren, sería muy interesante que la nueva pareja formada por su hija, Judy, y su futuro esposo, Tony, continúen investigando casos. Esto permitiría a la franquicia explorar historias "no basadas en la realidad", abriendo una puerta creativa para futuras y menos restringidas entregas en este universo.

La invasión de los hombres del espacio

(Invasion of the Saucer-Men, Edward L. Cahn, 1957)





   Es un pequeño clásico de la ciencia ficción y el terror de Serie B de los años 50, producido por la legendaria American International Pictures (AIP).

   La trama se desarrolla durante una sola noche. Todo comienza cuando una pareja de adolescentes, Johnny y Joan, atropella accidentalmente a un pequeño alienígena mientras se dirigen a Lover's Point. Al ir a buscar ayuda, los compañeros del alien (de grandes cabezas bulbosas y ojos protuberantes) intentan encubrir el incidente: asesinan a un oportunista local y utilizan su cuerpo para culpar a los jóvenes de homicidio vehicular. Los adolescentes intentan advertir a la policía, pero al no ser creídos por los adultos incompetentes, recae en ellos la responsabilidad de detener a los invasores.

   Los alienígenas bizarros son las verdaderas estrellas. Con sus cabezas gigantescas y venosas, y sus ojos enormes, son una creación inolvidable del genio de los efectos de bajo presupuesto, Paul Blaisdell.

   Aunque la película se inició con un tono más serio, rápidamente devino en una comedia de terror de bajo presupuesto. El resultado es una peculiar y divertida burla a la paranoia de la época, que presenta a los adultos como figuras ineptas (policías y militares) y a los adolescentes como los únicos héroes capaces de salvar el día.

   Los momentos más peculiares son ya icónicos de culto: alienígenas inyectando alcohol puro con sus uñas de aguja, o un toro de granja que se enfrenta a ellos. La película abraza su premisa más inverosímil con entusiasmo.

   Este es un ejemplo de producción de muy bajo presupuesto, pero su creatividad y estilo desenfadado lo convierten en un film fundamental dentro del género, sentando las bases para mucho del cine de monstruos y alienígenas que vendría después.

jueves, 16 de octubre de 2025

 "No sé qué día nací ni a qué hora, pero lo hice en el interior de una pecera, por medio de huevitos que venían dentro de un sobre metalizado, parecido al Uvasal.

Yo era como muchos otros, igual a los que venían en ese paquetito, hasta que me hicieron algo, pero eso es otro tema que comentaré más adelante."


De "Los escritos perdidos de un sea monkey", Petricor ediciones 2025.


martes, 7 de octubre de 2025

martes, 30 de septiembre de 2025

¿Sea Monkey? Descubriendo al Protagonista Oculto

La otra tarde, en una conversación con varias personas, me di cuenta de algo sorprendente: muchos no sabían qué es un "Sea Monkey", a pesar de ser el personaje central de mi último libro.

Este pequeño vacío de conocimiento me impulsó a hacer esta breve introducción. Si el término te resulta ajeno o solo te suena vagamente a publicidad de los 70, te invito a conocer a esta fascinante criatura.

Antes de sumergirte en mi historia, es justo saber quién es realmente este "Mono Marino" que ha capturado mi imaginación (y la de una generación). Es hora de presentar a este ser diminuto que tiene una historia tan grande...



¿Qué es realmente un "Sea Monkey"?

Para muchos de nosotros, los Sea Monkeys son más que un simple crustáceo; son una cápsula del tiempo, un recuerdo encapsulado de la infancia. Estas pequeñas criaturas son, científicamente hablando, artemias salinas, diminutos crustáceos que nacen de huevos secos. El truco, la magia que nos fascinaba, era su resurrección: solo necesitaban el contacto con agua salada para eclosionar y cobrar vida. Se comercializaron como la "mascota instantánea" bajo el pegadizo nombre de "Sea Monkeys" (Monos Marinos).

Recordemos esa propaganda, el anzuelo que picamos con tanta ilusión:

«Sólo añade agua y deja que la diversión surja. Las únicas mascotas vivientes que tú crías. Los «Sea Monkeys» ya están aquí y no sabemos qué hacer con ellos. Graciosos, divertidos, con colas de monos, verdaderos acróbatas acuáticos, juguetones hasta el cansancio y fáciles de criar».

Esa promesa, esa imagen de un acuario lleno de seres casi humanos, acrobáticos y juguetones, desató un auténtico furor a finales de los años 70 (y en décadas posteriores). Pocos pudimos resistir la tentación.

 

La desilusión agridulce

El fenómeno, impulsado por una campaña publicitaria brillante y un poco desmedida, fue tan impactante como efímero. La realidad del "Sea Monkey" –pequeños puntos moviéndose en un tanque– rara vez estaba a la altura de la imagen caricaturesca y gloriosa que nos habían vendido.

Fue tal la llegada que tuvo el producto a nuestros hogares que, hoy en día, para muchos de quienes superamos ya la barrera de los 30, los Sea Monkeys han quedado grabados como uno de esos primeros y grandes engaños del consumo infantil. Una lección temprana sobre las promesas de la publicidad.

A pesar de la desilusión de la niñez, la artemia salina sigue vendiéndose en todo el mundo con su nombre icónico. Se ha transformado en una alternativa curiosa para aquellos que viven en las grandes ciudades, ofreciendo un pequeño atisbo de vida acuática donde las mascotas tradicionales son inviables. Y para nosotros, siempre serán ese pequeño misterio que, por unos días, nos hizo sentir como dioses de la creación en miniatura.