El
resonador zumbó, desgarrando la membrana de nuestra realidad. De pronto, el
aire se pobló de formas translúcidas y parásitos amorfos que orbitaban mi
habitación. Eran depredadores de una frecuencia prohibida, observándome con
hambre infinita. Al intentar apagar la máquina, vi cómo una de esas entidades
se materializaba frente a mí, preparándose para reclamar el trozo de carne que
soy.
FDL 2026


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