lunes, 20 de julio de 2026

Mother Mary

 


(Mother Mary, David Lowery, 2026)

   La película narra la historia de una famosa estrella del pop y su compleja relación con una prestigiosa diseñadora de moda. Pero, bajo la superficie de este drama humano, late una extraña corriente de ficción introspectiva y horror existencial que hace que la cinta se fracture constantemente.

   La misma es una montaña rusa emocional. Salta de un drama musical íntimo y sutil a secuencias de surrealismo puro que rozan el body-horror con algo de terror religioso. Para muchos espectadores, este cambio de registro resulta desconcertante; la cinta se siente como tres películas diferentes que intentan ocupar el mismo espacio al mismo tiempo.

   El caos narrativo funciona como una herramienta de inmersión que confunde. El montaje es agresivo, a veces rompe la continuidad temporal o emocional, obligándonos a sentir la misma desorientación que sufren sus protagonistas, atrapadas en el ojo del huracán de la fama y la presión creativa.

   Visualmente es impecable, pero se siente sobrecargada de metáforas, pretenciosa y por momentos parece una obra de teatro escrita para dos personajes.

   Los números musicales constituyen uno de los aspectos destacados de la película y tienen gran factura, aunque las referencias religiosas puedan parecer desmedidas en una historia que no termina de cerrar y a la que le parecen sobrar muchos minutos.  

   Una producción interesante, pero para ver con reservas. No es para todos los públicos.  

 


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