miércoles, 8 de julio de 2026

Las cintas de Norliss

 


(The Norliss Tapes, Dan Curtis, 1973)

   Pieza fundamental para cualquier estudioso del horror televisivo de los años 70. Originalmente concebida como el piloto de una serie que nunca llegó a despegar, funciona como un largometraje independiente que captura a la perfección esa atmósfera de misterio paranormal que caracterizó a la época.

   La película utiliza una estructura narrativa muy efectiva: David Norliss, un escritor de temas ocultos desaparece sin dejar rastro. Lo único que queda de él son una serie de cintas de audio que narran su investigación sobre un caso reciente que involucra a una viuda, un escultor y el inquietante resurgir de un muerto con sed de venganza.

   Dan Curtis era un maestro en convertir decorados televisivos limitados en espacios cargados de amenaza. La película es sombría, seria y se toma su propia mitología sobrenatural muy en serio, lo que ayuda a que el espectador también lo haga.

   A diferencia de otras producciones de la época que se refugiaban en castillos, The Norliss Tapes traslada el horror a un entorno contemporáneo de los años 70. Los muebles modernos, las grabadoras de cinta y los coches de la época actúan como un anclaje que hace que lo sobrenatural se sienta más intrusivo y perturbador.

   Roy Thinnes aporta una intensidad contenida y un aire de investigador obsesivo que vende la premisa. Es fácil creer que este hombre ha visto cosas que romperían la mente de una persona normal.

   Al ser un producto pensado para la televisión, el ritmo es lento y pausado. No esperen sobresaltos constantes; es un horror que se cuece a fuego muy lento.

   Una joya oculta del horror televisivo, obligatoria para quienes disfrutan de los misterios sobrenaturales de corte detectivesco y la estética de los 70.


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