jueves, 5 de junio de 2025

Letras


 

La noche se ha convertido en fuego y mis dedos no dejan de balancearse por el teclado.

Respiro el silencio y me vuelvo parte de esa noche.

Pienso en aguas de otros tiempos, en el frio que producen las despedidas y que algunas experiencias son eternas; que algunas estaciones no tienen nombre y que una parte de mi corazón está momificado.

Aúllo frente al monitor, deseo caricias impropias, canciones llenas de espasmo, un naufragio ardiente bajo la luna, el aguacero de todos los tiempos.

El final del cuento me dice que el tiempo es un desfile interminable de fantasmas que no podemos atrapar, en el que sólo sobreviven los creadores.

Sé que cuando llegue el momento de ser nadie mis letras todavía estarán para vos, y para quien quiera leerlas.

Porque ellas, las letras, son eternas.

Pensamiento


 

Revistas en las que he participado,

 




lunes, 1 de mayo de 2023

Un Año más en la Feria del Libro

 El Jueves 4/05 Firma de Ejemplares





miércoles, 19 de abril de 2023

Volvimos...

 Hace un par de meses largos un conocido me preguntó:

¿Y el blog?

Que buena pregunta- le respondí y me quedé pensando. 

¿Que había pasado con el blog? Dos años y pico de pandemia y muchas otras cosas ocurridas en ese lapso de tiempo me alejaron del mismo. 

Ya voy a volver-aseguré, pero los meses pasaron, vinieron las fiestas, llegó el invierno más terrible en décadas, Marzo arrancó muy caótico y los días huyeron sin avisar... Películas on-line, series, Instagram y Facebook contribuyeron a la lejanía y olvido del blog.

Pero acá estamos de nuevo, escribiendo algunas cositas, subiendo otras. Algunos me dicen que ya no es época de blogs, ni de facebook... ahora todo pasa por twitter, Instagram, Telegram....

Ni idea, por ahora seguimos acá, 



  

Maratón de la muerte

 


(Marathon Man, John Schlesinger, 1976)

   Hace muchos años que deseaba ver este film, por su reparto: Dustin Hoffman, Lawrence Olivier, Roy Schneider; y por una escena de tortura que ha trascendido a través de las décadas, pero… el film no es lo que parece.

   Un universitario que se pasa su tiempo libre corriendo, entrenando para una maratón (que no se sabe cuando va a ser ni porqué tiene un ídolo maratonista), conoce a una mujer europea que no es lo que parece ser, su hermano tiene un trabajo en Washington del que no sabe nada pero que recorre el mundo y sabe demasiadas cosas. De repente este muere, y alguien se aparece en su departamento lo golpean y lo secuestran. Él tiene que saber algo pero no sabe que es. Una trama a lo Hitchcock que tiene demasiados agujeros y que no tienen respuesta.

   Como centro, hay un nazi muy malo, diamantes y algunas persecuciones.

   No es un mal film, tiene algunos buenos momentos, pero el paso del tiempo le ha pegado y no muy bien, al contrario de otras producciones que resisten y les dan pelea a las actuales con resultados satisfactorios.

La maldición del altar rojo

 


(Curse of the Crimson Altar, Vernon Sewell, U.K, 1968)

    Terror sesentero con toques de psicodelia. Un pueblo con leyendas, brujas quemadas en la hoguera, un personaje que busca a su hermano perdido, el encuentro con una joven moderna afecta a las fiestas, y raros personajes en una mansión oscura son parte de este relato, que no asustan ni un poquito, y creo que al momento de su estreno tampoco. Llaman un poco la atención ciertos momentos sensuales, eróticos y porque no, atrevidos. Después de eso no hay mucho más para destacar.

   Muy mal aprovechada esta reunión con grandes emblemas del género como Boris Karloff (en una de sus últimas actuaciones), Christopher Lee y una Barbara Steele al que la pintura verde estilo Hulk le sentaba muy bien.

   Una historia fallida y un final pobre nos dejan un sabor agridulce por lo que podía haber sido y no fue.