lunes, 14 de diciembre de 2020

Microficción 50

 

El hombre de manos doradas tenía una fe violenta en su pueblo y en la belleza del planetario ambulante.

Cuando los invadió la basura, martilló los poemas y se trepó a los campanarios. Esquivó las babas del Diablo y los tendones de la estética perdida.

Con pólvora en los dientes y una bandera colgando de su cuello, apostó a los rugidos inciertos y voló hacia un sitio demasiado lejos.

La rabia de un santo puede realizar cosas increíbles…


Cosas que pasan...


 

Falta poco...

 


Un poco de humor


 

Frases de Acido Sulfúrico, 2da parte

 








miércoles, 21 de octubre de 2020

Un fragmento de mi último libro

 



Disponible en la editorial, consultas por inbox en la página de facebook.

Demonios