(Corruption, Robert Hartford-Davis, 1968)
Una de las
propuestas más sórdidas, crueles y olvidadas del cine de terror británico de
finales de los sesenta. En una época en la que la Hammer comenzaba a teñir sus
monstruos góticos de colores más vivos y a inyectarles altas dosis de
sensualidad, Corruption optó por un camino mucho más oscuro, crudo y
cercano a un thriller de explotación criminal.
La trama sigue
al prestigioso cirujano plástico Sir John Rowan (Peter Cushing). Durante una
sesión fotográfica, su prometida sufre un terrible accidente que le desfigura
la mitad del rostro, provocándole un trauma severo que amenaza con destruir la relación.
Consumido por la culpa y por una obsesión enfermiza, Rowan se adentra en una
espiral criminal: comienza a asesinar a mujeres jóvenes para extraerles las
glándulas pituitarias y los tejidos faciales sanos, intentando realizar
injertos experimentales que devuelvan la belleza a su amada.
Sorprende la
actuación de Peter Cushing, encarnando a un cirujano desesperado que cae
en una depravación moral increíble, aportando una vulnerabilidad trágica y una
desesperación creciente que evitan que el personaje se convierta en un simple
villano de cartón.
A diferencia de las
producciones más estilizadas de su época, la película no tiene miedo de ser
desagradable. El terror aquí no viene de lo sobrenatural, sino de la fría y
clínica perversión de la ciencia médica al servicio de la locura y el egoísmo. La película toma demasiados
elementos de Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960) de
Georges Franju, replicando la premisa del doctor obsesionado con los injertos
faciales y el martirio de las jóvenes víctimas.
Corruption
no es una película perfecta, y su violencia explícita para los estándares del
año en que se estrenó le valió en su momento críticas feroces. Lamentablemente,
la irrupción de ciertos personajes y de añadir complicaciones a la pareja
principal, ocasionan un giro no muy afortunado en la trama, llegando a un final
estrambótico, alejado de lo que se veía en pantalla.
Infaltable para
seguidores de Cushing y del terror de otra época.


No hay comentarios:
Publicar un comentario