jueves, 27 de agosto de 2026

Corrupción/La cara de la corrupción

 


(Corruption, Robert Hartford-Davis, 1968)

   Una de las propuestas más sórdidas, crueles y olvidadas del cine de terror británico de finales de los sesenta. En una época en la que la Hammer comenzaba a teñir sus monstruos góticos de colores más vivos y a inyectarles altas dosis de sensualidad, Corruption optó por un camino mucho más oscuro, crudo y cercano a un thriller de explotación criminal.

   La trama sigue al prestigioso cirujano plástico Sir John Rowan (Peter Cushing). Durante una sesión fotográfica, su prometida sufre un terrible accidente que le desfigura la mitad del rostro, provocándole un trauma severo que amenaza con destruir la relación. Consumido por la culpa y por una obsesión enfermiza, Rowan se adentra en una espiral criminal: comienza a asesinar a mujeres jóvenes para extraerles las glándulas pituitarias y los tejidos faciales sanos, intentando realizar injertos experimentales que devuelvan la belleza a su amada.

   Sorprende la actuación de Peter Cushing, encarnando a un cirujano desesperado que cae en una depravación moral increíble, aportando una vulnerabilidad trágica y una desesperación creciente que evitan que el personaje se convierta en un simple villano de cartón.

   A diferencia de las producciones más estilizadas de su época, la película no tiene miedo de ser desagradable. El terror aquí no viene de lo sobrenatural, sino de la fría y clínica perversión de la ciencia médica al servicio de la locura y el egoísmo. La película toma demasiados elementos de Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960) de Georges Franju, replicando la premisa del doctor obsesionado con los injertos faciales y el martirio de las jóvenes víctimas.

   Corruption no es una película perfecta, y su violencia explícita para los estándares del año en que se estrenó le valió en su momento críticas feroces. Lamentablemente, la irrupción de ciertos personajes y de añadir complicaciones a la pareja principal, ocasionan un giro no muy afortunado en la trama, llegando a un final estrambótico, alejado de lo que se veía en pantalla.

   Infaltable para seguidores de Cushing y del terror de otra época.


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